10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Iglesias y Cristiano: dos plebiscitos caprichosos para dos estrellas del ego

Los trinos del día, a veces melódicos y a veces rebuznos, abarcan todas las modalidades: unos irritan, otros indignan y otros divierten. Juntos, resumen la actualidad de una forma peculiar.

 

 

 

El plebiscito que siempre se pierde

 

Pablo e Irene están felices: la reforma de su chalet va viento en popa, la futura paternidad les ilumina y los inscritos en Podemos les quieren. La vida les sonríe, pues, especialmente desde que entraron en política para acabar con las penurias de los demás. Terminar con las propias es un primer paso, pues. Se desconoce si habrá más, nadie es capaz de aclarar si su bonanza es el preludio de la bonanza de todos y de todas, pero por alguien había que empezar. ¿Y quién mejor que por uno mismo? Así de contento se mostraba Echenique tras conocer el resultado del plebiscito inmobiliario:

 

 

Y esto con el 68% de los votos de los militantes de Podemos, doce puntos menos del 80% que Iglesias se puso como objetivo para continuar en el cargo. Cierto es que no lo dijo públicamente, pero tampoco lo negó con su 'entorno' fijo en ese porcentaje el mínimo necesario para mantenerse en el cargo. Ahora ya sabemos que 3 de cada 10 afiliados a Podemos son tan normales como 9 de cada 10 españoles en general: a todos les parece un ejercicio de cinismo espectacular llegar a la política tildando a todo quisque de casta para, a la primera nómina, comportarte como ella.

 

Evaristo, otro 'Mandela' ficticio

 

La progresía patria, con Iglesias al frente, lleva unas horas afectadísima por la 'detención' de Evaristo, el excantante de aquel grupo absurdo llamado 'La Polla Récord' que hizo las delicias de quinceañeros convencidos de que eran muy maduros y que cuestionar la higiene personal era un acto de rebeldía.

Leyendo a algunos de ellos, se diría que al 'cantante' le había confinado en Guantánamo, que Franco había resucitado y que el garrote vil se había reinstaurado, todo a la vez. Pero no, ni fue detenido ni hubo represión ni la libertad de expresión está en juego: simplemente le denunciaron por insultar gravemente a los policías. Hasta la Guardia Civil tuvo que aclararlo:

 

 

Dos egos a prueba de consultas

 

Otro que forzó un plebiscito a destiempo fue Cristiano Ronaldo, marcándose un 'Pablo Iglesias' desafortunado a cuento de su posible marcha. Como dos gotas de agua, salvo por su desigual uso de los servicios de peluquería, ambos astros convirtieron sus caprichos personales en cuestión de Estado.

 

 

Y ambos ganaron, pero a costa de perder buena parte de la estima del resto: con carné del Madrid o de Podemos, este tipo de chantajes morales tal vez tengan sentido. Pero sin ellos quedas expuesto como un emblema del ego y de la arrogancia, la cara B del populismo vestido de blanco o de morado.

 

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