El Valencia empata a los leones y aburre a las ovejas

Décimo empate del Valencia en 13 partidos. En San Mamés, más de lo mismo, sin goles, ...y con la impresión de no darse por aludidos.

La definición de partido trabado debería de retrotraernos al primer tiempo de hoy en San Mamés ya de por vida. Con Marcelino renunciando finalmente a buscar las soluciones que un cambio de sistema pudiera haberle ofrecido, más grave para los intereses valencianistas resultaba aún la misma renuncia implícita a profundizar por las bandas que dicha decisión conllevaba, con Soler y Coquelin como interiores dentro de su al parecer inamovible 4-4-2.

Sin embargo, esta vez el Valencia se encontró, por difícil que parezca, con un oponente menos dotado para la creación que el propio conjunto che; un Athletic Club que se postula como claro aspirante a un descenso que supondría el primero de su larguísima historia.

Únicamente un inocente remate de Batshuayi en posición favorable y, por contra, otro con toda la intención de Kondogbia aunque excesivamente lejano - salió rozando el palo - pusieron algo de mordiente a una primera mitad soporífera marcada por una cifra récord de... ¡26 faltas cometidas entre ambos equipos! Como es obvio, el fútbol brillaba por su ausencia.

Cuando dos conjuntos están tan peleados con la esencia del propio juego, las dificultades a la hora de que cualquiera de ellos varíe su dinámica se vuelven enormes

Así pues, pese a enfrentarse a un rival tan ramplón, el nerviosismo en las filas valencianistas comenzaba a ser palpable en hombres como Rodrigo - sin participación en todo el primer tiempo -, o Soler y Batshuayi, ambos ya amonestados.

Habida cuenta del panorama, la contienda no podía sino mejorar tras el paso por los vestuarios. Pero no, cuando dos conjuntos están tan peleados con la esencia del propio juego, las dificultades a la hora de que cualquiera de ellos varíe su dinámica se vuelven enormes. Y en gran medida debido a ello las constantes imprecisiones continuaban presidiendo un partido que, poco a poco, se acercaba a su desenlace.

Gameiro quiso participar en posición antirreglamentaria invalidando así la acción

La sustitución de Gameiro por Batshuayi resultaba insustancial en un contexto en el cual, también lejos de cualquier tipo de fútbol elaborado, los vascos comenzaban a hacerse con los mandos del choque a través de un remedo de sus otrora envenenados y frecuentes centros al área de San Mamés.

Ya superado el ecuador del segundo acto, Raúl García tuvo la mejor opción de unos leones que iban a añadir más picante con la entrada de su goleador Iñaki Williams. Dentro de estos algo más abiertos minutos finales, el Valencia también contaría con sus oportunidades. Kondogbia cabeceó a la red, pero Gameiro quiso participar en posición antirreglamentaria invalidando así la acción.

Por fin terminaría apareciendo Rodrigo... aunque fuera para demostrar que no es ni la sombra del que fuera el curso pasado; un disparo desviado tras jugada personal, y una muestra de egoísmo al obviar la mejor situación para el remate de Gameiro abocaban al encuentro a las enésimas tablas para ambos. Y, como ya viene siendo habitual, Neto se erigía en el único responsable de rubricarlas en su vertiente positiva deteniendo un intento de Raúl García en la prolongación.

Más de lo mismo...y con la impresión de no darse todos por aludidos.

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