Subestimando al asesino

La mayoría de los asesinos no se reinserta y más tarde o más temprano lo volverán a hacer

Eso debió pensar la letrada de Zaragoza Rebeca Santamalia Cáncer cuando creyó que su defendido no iba a volver a repetir la barbarie, y por eso lo defendió a muerte (valga la redundancia) ante un jurado popular y ganó el juicio.

No se paró a analizar fría y lentamente la situación, ni con quién estaba tratando, ni siquiera se paró a pensar que este tipo de personas no cambia nunca. José Javier Salvador Calvo ya había asesinado en el año 2003 a su esposa de nueve disparos, dos de ellos en la frente, asegurándose así de que la mataba y, además, dejó huérfanos a tres niños.

No quiso ver que la mayoría de los asesinos no se reinserta y que más tarde o más temprano lo volverán a hacer, esto es así y todo ello queda demostrado en el día a día de nuestras tristes noticias sobre la violencia de género. Además,  era conocido como “el pájaro”, un tipo que camelaba a las mujeres con mucha labia, con gran éxito, por cierto.

Ella pensaba que él era diferente. El amor lo puede todo, todo lo perdona. Una vez más el mito del amor romántico hizo siniestramente su aparición, ¿Qué es lo que hizo que se liara ciegamente con su defendido asesino?, ¿El amor?, ¿El morbo?, ¿tal vez el atractivo del varón? No lo sabremos nunca, pero algo se hizo mal, muy mal por parte del sistema político, de las actuales leyes que nos rigen.

Les recuerdo que la ley de enjuiciamiento criminal es de 1882 y es que este señor no debería haber pisado la calle, porque alguien que dispara nueve tiros a su esposa es alguien con un serio “trastorno de machismo asesino”, porque no me valen los trastornos mentales legalmente registrados (esos que tanto ayudan para que estemos inseguras).

Este señor era asesino machista, la mató a puñaladas por ser mujer, no una de un arrebato, no… le asestó varias y por todo el cuerpo ¿Qué estaba encarnizado?, ¿Qué estaba fuera de sí?, ¿Qué tenía una obsesión persistente?, ¿Qué no podía vivir sin ella?, ¿Qué tenía una celopatía que le impulsaba?...

La verdadera pregunta es: ¿A que juegan los representantes de nuestra sociedad?, cómo se pueden atrever a utilizar sus redes sociales y apuntarse a la parafernalia de los minutos de silencio. Cada día da más grima ver como no se mueve “la maquinaria de la Ley” para hacer lo que se debe de hacer, no ver todos que estos mensajes para parecer preocupado por las víctimas, que se olvidan desgraciadamente a los pocos días con tal de meterse al ciudadano en el bolsillo para seguir en el poder ¿Cuál es el juego?... ¿Qué pongamos la otra mejilla?

Según ha trascendido en varios medios de comunicación (y miren que son muchos) fue perfectamente calculador, pues tenía un propósito, y ella cayó en sus redes, por lo que fue vilmente engañada por el asesino y engañando a todo el mundo. Pero lo que es peor, engañándose a sí misma, porque ello la llevó a la muerte. Después él se suicidó, como también viene siendo habitual.

De nada sirven ahora las manifestaciones, los lamentos, los lloros, las quejas,… señores y señoras, si este señor siguiera en la cárcel nada de esto habría ocurrido, y no quiero entrar de nuevo en la manida y necesaria prisión permanente revisable, porque ya hemos hablado muchas veces en este medio de esta necesidad urgente de la sociedad… ¡Qué no salgan!...

Estamos en una sociedad que no se encuentra a sí misma, donde entramos en contradicción permanente, nos manifestamos para que se cambien las leyes y para que no nos maten, y, sin embargo, algunos estamos en contra de dejar al asesino en la cárcel, vaya, que nos manifestamos para sacar a ese que nos está matando.

La triple moral absurda de muchos que creen que siendo bondadosos, más justos, liberales, o más democráticos puedan pensar que esos “animales rabiosos”, esos asesinos, pueden dejarnos en paz tras su salida de las rejas. Que cuando salgan esos malnacidos serán unos ciudadanos honrados, rehabilitados, amables, buenos vecinos lobos con un buen traje de cordero… Puede que sea eso. Esperar a ver cuándo se le cruzan los cables, o tiene un mal día, volviendo a tejer una red trampa para cualquiera que pasea por la calle.  

Vemos en las noticias que “las juntas de tratamiento” emiten informes de “No debe de salir” y seguidamente salen, según lo vemos una y otra vez. Entonces… cuando matan a una inocente ¿Quién es el responde de esa muerte?, en cualquier trabajo cada cual tiene su responsabilidad de sus actos, se sanciona a un trabajador por negligencia o incluso por falta de responsabilidad y ¿En estos casos?...  

Esto demuestra que una vez más seguimos “subestimando a cualquier asesino", y al asesino… ni agua.

*Grupo EmeDdona. 

 

 

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