¿Hasta cuándo durará el culebrón del brexit?

Me temo que el culebrón del brexit seguirá alargándose bajo la batuta de quien en un futuro nada lejano sustituya a May; nadie parece dispuesto a dar el paso hacia el abismo

Hartazgo, vergüenza, asombro e incredulidad son sólo algunos de los epítetos que cruzan la cabeza de cualquier británico crítico, sea brexiter o partidario de mantenerse dentro de la Unión Europea, cuando examina el camino recorrido desde victoria por la mínima de una decisión poco meditada.

Pronto se hizo patente que los británicos habían votado dejando de lado la cabeza y apostando por lo peor del euroescepticismo; reminiscencias de un glorioso pasado imperial se adivinaban en el horizonte. Los partidarios de la permanencia fallaron al intentar combatir el peligro con argumentos racionales y en movilizar a muchos potenciales votantes. Una campaña de corte emocional, debe ser confrontada con otra.

Lo primero que hicieron los principales artífices del brexit, fue desaparecer de la primera línea política, bajo la excusa de haber cumplido con su objetivo con la victoria en el referendum. Tiraron la piedra y escondieron la mano a sabiendas del tormentoso y dificultoso camino que se abría ante quien tuviera que liderar la salida de la Unión.

Con el tiempo he comenzado a pensar que Theresa May es poco más que una víctima propiciatoria del brexit, destinada, como ya resulta vox populi, a ser sacrificada, consiga o no llevar adelante las propuestas de acuerdo de salida negociadas con la UE. Su peor enemigo desde el inicio, ha sido interno: compañeros de partido, prestos a sacar los cuchillos, pero los últimos en proponer una alternativa. Estamos ante el no por el no.

Las consecuencias de la incapacidad de avanzar y salir, con o sin acuerdo, o dar marcha atrás de modo definitivo, van más allá de lo estrictamente económico. A nivel político, la confianza y credibilidad de los británicos ha quedado a la altura del betún ante propios y ajenos y siguen participando en unas elecciones europeas para las que ya no pensaban formar parte, dentro de unas instituciones en la que parecen no creer.

Tras negar el Parlamento británico la posibilidad de un segundo referendum, una desesperada Theresa May lo ofrece, siempre y cuando la oposición laborista apoye su plan de salida. Un intento de "soborno" que llega tarde y envenenado, dado que los términos de la oferta no garantizan realmente la celebración de una segunda votación.

Me temo que el culebrón del brexit seguirá alargándose bajo la batuta de quien en un futuro nada lejano sustituya a May; nadie parece dispuesto a dar el paso hacia el abismo. Sin embargo, de resolverse en el corto plazo, sospecho que será tomando la opción por la salida sin acuerdo, lo que según todas las previsiones será catastrófico para la economía británica y afectará también a los países europeos con más intercambios comerciales con Reino Unido, como España.

 ¿Con qué más nos pueden sorprender?

*Abogado y politólogo.

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