Ninguneo a los hombres de Pablo Casado

Eva Ortiz, Isabel Bonig y Vicente Betoret.

Eva Ortiz, Isabel Bonig y Vicente Betoret.

Isabel Bonig y Vicente Betoret han coincidido en varios actos, pero aún no han tenido un hueco en sus agendas para hablar tras el congreso del PP, y de eso ya han pasado quince días.

Isabel Bonig parece convencida de que el resultado del 19º congreso del PP, que elevó a la presidencia a Pablo Casado, no va a tener repercusiones pese a que su entorno apostó con todas sus fuerzas por la lista que resultó perdedora.

Bonig ha tratado de escenificar en la cena de militancia en Gandía y en un posterior encuentro con Nuevas Generaciones en Bellús que la organización está muy unida. En ambas citas, el flamante secretario ejecutivo Vicente Betoret, quien no es precisamente persona del círculo próximo a Bonig, tuvo un papel secundario. En Bellús fue la alcaldesa la que tuvo que recordar que Betoret es miembro de la dirección nacional y, tal como marcan las buenas costumbres, debía tomar la palabra. 

Dos semanas después del congreso de Madrid, Bonig y Betoret siguen sin encontrar un hueco para hacerse la fotografía de la reconciliación, después de que el diputado autonómico fuera descabalgado como presidente provincial. Ambos están este verano en la Comunitat. A Bonig se le vio en el Arenal Sound de Borriana y Betoret anda por Cullera.

La situación actual del PPCV se antoja más singular tras el resultado del congreso de Casado. Una gestora dirige el PP tanto en la capital como en la provincia. Sin embargo, el máximo responsable del PP en distintas provincias españolas ahora es Vicente Betoret Coll.

Al acabar el cónclave nacional Bonig y Betoret se citaron para hablar. No son pocos los asuntos pendientes: gestora, estrategia electoral o listas municipales y autonómicas...  Hasta el día de hoy no ha sido posible.

La dirección del PPCV actúa como si nada hubiera pasado. Bonig ha descartado introducir cambios en su equipo. Y por lo ocurrido en las últimas semanas, la lideresa no tiene intención alguna de dar "cancha" a los valencianos de Pablo Casado, ni en la página web del partido.

En el último verano antes de la elecciones autonómicas y locales, Bonig quiere una presencia continua del PPCV ante los medios de comunicación. La seceretaria general y mano derecha de Bonig, Eva Ortiz, otrora omnipresente, se encuentra desaparecida desde el fatídico sábado 21 de julio cuando abandonó a toda prisa el hotel al hacerse pública la derrota de Soraya Sáenz de Santamaría.

Por ahora el protagonismo está siendo para la "recuperada" vicesecretaria Elena Bastidas, y para el portavoz en el Ayuntamiento de Valencia, el independiente Eusebio Monzó. Ambos participaron en una rueda de prensa convocada para opinar sobre asuntos varios. Monzó, sigue siendo la apuesta de Bonig para la alcaldía de Valencia. Los fieles a Casado en Valencia defienden a Luis Santamaría,  como alcaldable. Precisamente Santamaría ha entrado a formar parte del equipo de Casado como vocal de la junta directiva. Santamaria sigue como presidente de la gestora del cap i casal pero sin trato habitual y empatía con Bonig y Monzó.

Los malpensados del PPCV ven en los últimos movimientos de Bonig un mensaje claro de que las listas locales y autonómicas será cosa suya y no de Madrid ni de Betoret/L. Santamaría. Sin embargo, desde Génova se anuncia que habrá "tutelaje" en la elaboración de las candidatura.

En las últimas horas tampoco ha pasado desapercibida la inmediata reacción de la dirección del PP de Alicante de "abrir expediente" al vicepresidente de la Diputación por unos comentarios desafortunados en redes sociales sobre los migrantes. El diputado que defendió deportaciones apoyó a Casado en contra del tándem José Ciscar/Eva Ortiz.

 

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