| 25 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Iglesias
Pablo Iglesias

¿Adónde vas Pablo?

La rentrée de Pablo Iglesias este próximo curso a los medios de comunicación solo me parece una argucia para mantenerse en el machito candelero, y un peligro para quienes nos gobiernan

| Pedro Nuño de la Rosa Edición Alicante

Según publicábamos ayer, Pablo Iglesias, el momentáneamente desaparecido del Gobierno hidra (donde algunas cabezas mordiscan a las otras, y el resto van por libre albedrío y ocurrencias), se nos ha trasconejado en su cómoda gatera de Galapagar, pero harto de la vida horaciana, este urbanitas petardista vuelve al ruedo político para ejercer lo que él llama "periodismo crítico" se supone que para dar consejos que para sí no tuvo, ni quiere. Nada nuevo bajo los focos si recordamos sus incendiarios programas en "La Tuerka" mudándose en "Otra vuelta de la Tuerka", después "En Clave Tuerka" y así hasta llegar al video-blog feminorro "El Tornillo" auténtico descabello del genérico macho hispano, como único responsable de pecado original. 

Por tanto nada que nos deba preocupar, salvo el meterse la zorra en el gallinero de los mass media ya de por sí bastante alborotado entre las tertulias cubanas de pensamiento único o abusiva y desvergonzadamente escorados hacia uno u otro partido de la Comuna española, cuando no los está creciendo poniéndole título acaba con diarreicos contra todo lo que signifique España y sus derivados semánticos como nación simple o compuesta. Y para qué hablar de esas cadenas trufadas desde la apertura al cierre con programas paradójicamente llamados "del corazón" y reality shows despiadados, donde los intervinientes, e intervinientas mayormente, se nos muestran cuales ridículas "Hermanas Gilda" de aquel memorable TBO, sin olvidar la "13 Rue del percebe" y su desternillante chismología vecinal. El "corazón" como metáfora y simbología sentimental, es aquí puro escarnio depredador, que el propio Pablo Iglesias ha sufrido personalmente atribuyéndole separaciones y reconciliaciones con su queridísima pareja civil y con alguna que otra eventual "amour fou". 

El aparente héroe voluntariamente desprendido de glorias y famas, más bien se nos ha convertido en una tira cómica del genial Ibáñez

Lo que ya sí que puede inquietarnos es que, cualquier día le entre un calentón al radiofonista o star system televisivo se vaya de la "muy" en arranque bocazas, y presumido, como es él por natura, estando al corriente todo y dándoselas del más listo de la clase, quien ha sido vicepresidente del Gobierno español, y por tanto conoce desde nuestros más celados secretos militares, los expedientes confidenciales del CNI, esencialmente referentes al Magreb y a cualquier otro país con el que podamos tener conflictos de todo tipo (como se ha demostrado con Afganistán); pero y también las tan criticadas "cloacas del Estado" (¿conocen algún gobierno desde la Hispania precristiana a nuestra democracia contemporánea que no las haya tenido?) Yo que Pedro Sánchez ya habría encargado la Salvacolina y algún que otro relajante fuerte. 

Coincido con el líder podemita ahora en la sombra, en lo feo y prepotente que queda darles canonjías en empresas públicas o semipúblicas a los exministros, pero quienes conocen el paño de la historia pasada y reciente, las justifican arguyendo evitar tentaciones vendiendo precisamente secretos y confidencias de Estado tan golosos que reúnen cientos de millones de euros céntimo a céntimo. Pero la rentrée de Pablo Iglesias este próximo curso a los medios de comunicación solo me parece una argucia para mantenerse en el machito candelero, y un peligro para quienes nos gobiernan. Con toda honestidad y solvencia intelectual este Doctor y profesor interino de universidad podría volver a las aulas madrileñas o catalanas; dedicarse a escribir sesudos tratados sociopolíticos; y, obviamente, a recorrer el mundo como actor-conferenciante, porque fenómeno, no me negarán ustedes, que sí ha sido, y de los monumentales. 

Ya me advirtió un amigo podemita y andaluz: "a este no lo echan, ni con agua caliente". Y en ésas vamos a estar después del sabático que se ha tomado Pablete poniéndose la ya incontenible e insufrible mordaza de la discreción propia del cargo público. El principal problema es que alguno de sus militantes, sobre todo en los próximos al independentismo tolerado, empiecen a susurrarle como "traidor a la causa, después de arrastrar al Partido Comunista y similares anarcos, a un poco menos que la nada electoral". Y que su retirada a meditar en el desierto del caíd fue consecuencia de que gracias a estar dentro del Gobierno de la Nación conocía mejor que nadie la próxima ruina del otrora capital votante podemita: me voy antes de que nos vayan. 

El aparente héroe voluntariamente desprendido de glorias y famas, más bien se nos ha convertido en una tira cómica del genial Ibáñez.