| 01 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Las mentiras de la guerra

El que ataca, en toda guerra, intenta hacer el mayor daño posible. Todos han intentado masacrar al contrario

| Manuel Avilés Edición Alicante

No sé dónde he oído esa frase. Me está empezando a fallar la memoria, lo único que me funcionaba bien hasta ahora. Todo lo demás fatal. Para que lo luego digan los amantes de las frases bonitas que la edad es solo un número, que los años son una pura cifra en un papel y que lo que vale es como uno se siente. ¡Bola! Si yo tuviera veinte años menos, anduviera por el nivel treinta de la administración y un policía me abriera el coche por las mañanas, al salir de mi chalet del Cabo de las Huertas  - ¡Bola!- el amor de  mi vida no me habría dejado plantado como a una cebolleta de esas que compro en el mercadillo de Benalúa. El amor de mi vida seguiría conmigo y no con otro, cuya identidad, economía y estatus desconozco pero que tiene dieciséis años menos que yo. Un número solo en el carnet de identidad, dicen. Dejemos el tango  - lamentos de cornucopia- y vamos a lo que vamos. La primera víctima en las guerras es la verdad.

Esta mañana iba yo, con un testigo, porque sigo los consejos de Vic Echegoyen y soy consciente de que me quieren apuñalar por la espalda, todo por una novela en la que solo me meto en la cabeza de una mujer machacada por la vida. El gato tuerto por el que tantos suspiran y que está ya a la puerta de la imprenta.

 En la Avenida Oscar Esplá, acabada de inspeccionar una obra en la milla de oro, tarea esencial de los jubilados, una  voz cazallera me requiere: ¿Usted fue director de Foncalent? Yo lo conozco.

Amigo – me pongo digno y profesoral- si quiere que le recite mi “ridiculum vitae”, no me aborde de sopetón en la calle porque, miedoso por naturaleza como soy y cardiaco, no estoy para estas emociones volcánicas. Ya tuve bastante hace poco con unas piernas bamboleantes y eternas que me llevan a mal traer.

Yo en Fontcalent fui muchas cosas: Jefe de Servicios, Administrador – dimití a los tres días porque no quería quedar ni como un chorizo ni como un imbécil dada mi ignorancia de todo lo que oliera a contabilidad- y subdirector de régimen – el que lleva los asuntos jurídicos de los internos, causas, condenas, expedientes...un disfrute, un despelote-. Solo fui director suplente, cuando se iba el titular, pero duré poco porque rápidamente me liaron para afrontar un marrón: dirigir Nanclares de la Oca. Si quiere saber más compre “De prisiones, putas y pistolas”.  Ahí cuento esta batalla y algunas otras que me sitúan, para las dos que me han mandado cartas de amor esta semana, al nivel del Quijote.

Entonces  - dice el de voz aguardentosa - va a ser del Psiquiátrico, que yo también estuve allí y me acuerdo que usted nos llevó a la “Bellea del Foc” para quemar una hoguera que habíamos hecho, que nos había quedado de puta madre, mejor que las que hacían en la calle.

Mira chaval  - sigo con voz profesoral- no me des la mañana que estoy con el ejercicio cardiotónico y me suben la tensión y las taquicardias. Hasta la próstata se ha rebelado y voy a tener que meterme entre dos contenedores con el riesgo de multa del concejal de seguridad y el de limpieza.

El psiquiátrico es la cruz de mi carrera que empezó en la nada y llegó hasta las cotas más profundas de la miseria. Por eso el amor de mi vida ha hecho mutis por el foro en busca de mejores horizontes. El psiquiátrico fue el peor marrón que me buscó la derecha para terminar de hundirme, un contubernio, una celada que mejoraba a las que urdía el Papa Borgia. Ese Papa, comparado con algunos elementos que por allí pululaban – trabajaban era un vocablo tagalo, chino mandarín o ugarítico o armenio, por lo desconocido-  era un angelito del cielo. No me hables de psiquiátrico ni de la Bellea del Foc, que vamos a acabar en el Juzgado.

A los juzgados voy yo y luego un poco más allá, a comer al comedor de Babel: ensalada, un plato de cuchara bueno y postre y luego, para irte,  una fruta y un bocadillo para la noche.

¡Cojones! ¿Puedo ir yo a comer ahí? Claro que puede ir usted que no piden carnet, ni antecedentes penales ni nada. ¡Mecagoentoloquesemenea! Tengo que ir un día, con mi pantalón corto de mercadillo, mi camiseta de Banesto y mis chanclas de vestir para probar y relajarme ante la que se me viene encima con  El Gato tuerto.

Me ha gustado el encuentro con este chaval, ejemplo de dignidad y educación. El tío saluda amable a quien lo tuvo preso en dos sitios y además le explica dónde puede ir a comer de gorra cuando se quede a la luna de Valencia. Ya me he comprado el saco de dormir para los soportales de Maisonave, la comida la tengo resuelta en Babel. De las duchas ya hablaremos, que eso es un lujo y más ahora con el corte de gas de los hijos de Putin.

Pepito de ternera y tercio de cerveza – en Babel me ha dicho el chaval que se come con agua. ¡Mierda!.   Veo el telediario, la luz aun no me la han cortado y me llevo el primer subidón. Adrenalina en vena. No he votado a Sánchez en las últimas elecciones. Vote a Podemos y no voy a votar a ninguno de los dos en las próximas: a la Unión Europea de Pensionistas.

Maroto, que no sacó escaño por Álava y se tuvo que empadronar en Segovia para pillar un asiento subvencionado, ha dicho que Sánchez ha puesto a dedo a Magdalena Valerio para presidir el Consejo de Estado – ese Consejo es un huerto cojonudo en el que se cobra, se figura y se vive como Dios. Nada más-. El nombramiento, según Maroto, es compadreo, compinchamiento, amiguismo, colegueo…Evidente. Justo lo contrario que cuando Mariano Rajoy nombró para el mismo cargo al padrino de Feijoo, Romay Beccaría, gran capitoste gallego de derechas al que Rajoy no conocía de nada.

Sánchez no ha ordenado la subida de 8,5% porque sea un hombre compasivo y misericordioso con los vejestorios. Sabe que somos diez millones y eso le puede suponer mantenerse en la Moncloa

Me pega, el telediario, un nuevo gancho de derechas. El gobernador del Banco de España. Banco Central Europeo, Banco Mundial… y para comprar un melón de Villaconejos hay que pedir una hipoteca al cinco por ciento y con un pastón en seguros de vida que nadie hace a los jubilados. Hernández De Cos, en el Parlamento, no en el Cristian, ni en el Granada, ni en el Café tito, en el Parlamento,  ha dicho que no se pueden revalorizar las pensiones conforme al IPC porque eso “deja un incremento estructural del gasto”. Ya lo saben abuelos, el incremento estructural. ¡Que no se enteran! Esa idea la ha defendido Feijoo. ¡Al loro!

Sánchez no ha ordenado la subida de 8,5% porque sea un hombre compasivo y misericordioso con los vejestorios. No. Sánchez es listo, sabe que somos diez millones y que rascarse el bolsillo en ese terreno le puede suponer mantenerse en la Moncloa, no nos engañemos. Cuando no haya elecciones a la vista cambiará el guion, abuelitos del silbato, y habrá menos subida que nos explicarán convenientemente. Abuelitos, si no tienen veinte diputados en el Congreso que vinculen sus votos a que el gobierno de turno haga lo que se le pida – vean ERC, PNV, Bildu- ya se pueden ir dando por jodidos. Luego no digan que no les he avisado aunque a  mí me importa un huevo. Ya tengo el saco de dormir y comeré en Babel los tres años de vida que me quedan, tirando largo.

Todo esto son mentiras de guerra como las que se montan Putin, LukashenkoZelenski y la OTAN al completo. Dicen los ucranianos y los occidentales que Putin está tirando con drones kamikazes y que tira contra civiles y contra estructuras energéticas. ¡Tócame los pies! Por no decir otra parte. El que ataca, en toda guerra, intenta hacer el mayor daño posible. Péguense una vuelta por la historia de la humanidad que no es sino la historia de sus guerras. Todos han intentado masacrar al contrario y eso del señorío, los pactos de caballeros, los convenios y el fair play es una milonga como la copa de un pino.

Ahora viene Putin y su consorte el bielorruso y dice que acumulan tropas para enfrentarse a los ataques terroristas. Mecagoentoloquesemena. ¿Quién practica ataques terroristas, ellos o vosotros? ¿Os habéis estudiado la definición de terrorismo u os tengo que dar un cursillo?  ¿Sabéis cual es una de las preguntas esenciales de la Filosofía del Derecho? Es muy fácil y se ha repetido, como las guerras, a lo largo de toda la historia: ¿Es lícito matar al tirano?  Os voy  poner deberes. Leed la “Criminalidad organizada. Los movimientos terroristas” O no tenéis ni puta idea o sabéis mucho. Y… El gato tuerto complicándome la vida.

Manuel Avilés