| 21 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Rogativas para que no llueva en la Playa de San Juan

El estado de suciedad y abandono que presentan las alcantarillas es para pedir que no caiga ni una gota de agua sobre el popular complejo turístico

| Blas de Peñas Edición Alicante

Los vecinos y miles de visitantes que estos días llenan la popular Playa de San Juan se están pensando en convocar concentraciones para pedir en rogativa que no llueva ni una gota de agua sobre el principal núcleo turístico de Alicante. Y ante una hipotética convocatoria que estaría suficientemente justificada, uno no tiene más remedio que pensar que la razón debería ser el eje principal de quienes aportan todos los años cantidades de euros más que considerables para que las autoridades municipales alicantinas tuvieran la sensibilidad y la sensatez suficientes para responder a las necesidades de quienes aportan una suma considerable a los presupuestos de la Casa Consistorial. Pero las cosas, a veces, son lo que parecen y, sin embargo, no son lo que parecen. 

Hay que darse un pequeño paseo por las avenidas y las calles de la Playa de San Juan para comprobar la tremenda desidia de un Ayuntamiento que parece ajeno a las necesidades de mantener como una tacita de plata el principal centro receptor del turismo en Alicante. Comprobar en las avenidas y en las calles el estado de las alcantarillas, repletas de hojas de árboles poco cuidados, llenas de botes de cerveza y de refrescos, vacíos, por supuesto, de botellas de plástico, de papeles y hojas de periódicos, de suciedad en definitiva, que rebosan no sólo los bordes de esas alcantarillas y trapas sino que afloran sobre las mismas como imágenes acusadoras de que nuestros concejales o no pisan las calles, o van siempre en el coche oficial, o si ven el estado en el que se encuentran, miran hacia otro lado quizá pensando que la limpieza no es de su competencia o que el tiempo, el buen tiempo, claro, no les sacará los colores.  

Regalo un pase para el próximo partido del Hércules a quien sea capaz de enviar una fotografía con trabajadores de la concesionaria de la limpieza abriendo una alcantarilla y limpiándola

Es conocido, y por ello no descubro nada, que el pliego de condiciones de los servicios de limpieza y recogida de basura que en su día negoció la corporación alicantina no es un ejemplo a trasladar a otras ciudades porque en los últimos años siempre ha habido mucha condescendencia con la concesionaria del servicio. Y no es novedad recordar que el riego y baldeo de calles, que figura en las cláusulas, es un ejemplo de incumplimiento por aquello de que el agua es oro y como tal hay que ahorrarla porque los tiempos no están para el despilfarro. Pero estoy dispuesto a regalar un pase para el próximo partido del Hércules a quien sea capaz de enviar una fotografía con trabajadores de la concesionaria de la limpieza abriendo una alcantarilla y limpiándola. O regando una calle en la populosa Playa de San Juan.  

Por todo lo anterior, algún concejal, o el alcalde, Luis Barcala, o la vicealcaldesa y responsable de turismo, Mari Carmen Sánchez, ¿piensan que sería exagerado convocar a los miles de vecinos de la Playa de San Juan a rogativas? Rogativas para que no llueva, claro, porque como al de arriba, que todo lo puede, se le acabe la paciencia y abriera los grifos del agua, para qué contarles. En serio, señoras y señores de la corporación local alicantina, olviden sus vacaciones, incorpórense al curro, váyanse de paseo por el reclamo turístico más importante de la ciudad que dirigen, examinen cómo se encuentran las alcantarillas y los sumideros, comprueben cómo hay tramos del paseo principal que se caen a trozos y después, con la mano puesta sobre el corazón, repitan conmigo: ¿Para esto pagan sus impuestos y yo puedo cobrar mi sueldo? 

Justificado, más que justificado que ya hay quien promociona esas rogativas para pedir que no llueva. Que no llueva ni una gota de agua sobre la Playa de San Juan, por favor. Y que vivan las vacaciones y el verano. Y los impuestos, faltaría más.