La ermita de una bella playa de Cantabria que guarda un estrecho vínculo con Sevilla
En el municipio cántabro de Ubiarco, la naturaleza y la mano del hombre han creado un espacio cargado de espiritualidad y con una historia que nos lleva hasta la capital hispalense.

Ermita de Santa Justa, Ubiarco, Cantabria.
Cientos de kilómetros separan Cantabria y Sevilla, sin embargo hay un lugar en el que se conectan de forma muy especial ambos territorios. Para conocer este mágico enclave habrá que desplazarse hasta el municipio cántabro de Ubiarco, en Santillana del Mar, donde encontramos, encajada entre las rocas de un acantilado y golpeada por las olas, una pequeña ermita, la de Santa Justa, que nada más verla nos dejará impactados.
La estampa de la ermita de Santa Justa parece sacada de un cuadro, ya que se emplaza en una bellísima playa, con el mismo nombre, de arena blanca y aguas turquesas cuando le da el sol o de una paleta de tonalidades grises y azules en los días nublados.

Playa de Santa Justa, Ubiarco, Cantabria.
A través de un corto aunque empinado sendero podremos llegar hasta la pequeña iglesia que data del siglo XVI. El santuario, como nos explica el responsable de mantenerla, es toda una hazaña arquitectónica, ya que cuenta con solo dos paredes construidas, mientras que el resto de la edificación aprovecha la roca natural. De este modo, al traspasar la puerta de la ermita la espiritualidad se apodera del visitante, que se sumerge en la oscuridad y la humedad para ver un sencillo altar bajo una enorme cueva, solo iluminada por una lámpara que cuelga de la piedra.

Interior de la ermita de Santa Justa.
Cantabria y Sevilla unidas por una Santa
La ermita de Santa Justa no sólo ha resistido el paso del tiempo con el envite continuo del oleaje del mar Cantábrico sino que sigue siendo un lugar de fe y peregrinación desde hace muchos siglos. De hecho los vecinos de Ubiarco celebran la romería en este lugar cada 19 de julio en honor a Santa Justa.
Y aquí está la clave de la conexión entre el templo cántabro y Sevilla, ya que cuenta la historia que la ermita acogió las reliquias de Santa Justa, patrona de la capital hispalense junto con Santa Rufina, y este fue el motivo del fervor que despertó el lugar, que también forma parte del Camino Norte de Santiago.

Ermita Santa Justa, Ubiarco, Cantabria.
Santa Justa y Rufina fueron dos hermanas alfareras que en el siglo III fueron perseguidas por ser devotas cristinas y martirizadas en Sevilla, motivo por el que se les rinde devoción en la capital andaluza y en este pueblo Cántabro, hasta donde llegaron los restos del cuerpo de la Santa a manos de un peregrino, según nos narra la persona que cuida el templo.
Además de conocer la ermita, el entorno en el que se encuentra despierta también los sentidos. Justo encima se encuentra la antigua torre vigía de San Telmo y recorriendo los senderos de praderas verdes se abrirán ante nuestros ojos unos profundos acantilados con alguna impresionante playa solitaria, que sólo es apta para los más atrevidos debido a su difícil acceso.

Playa solitaria en los acantilados de Santa Justa, Cantabria.