Andalucía fumiga con drones los bosques de pinares para acabar con una plaga amenazante
Por primera vez se aplica este tratamiento de forma aérea sobre 450 hectáreas forestales de cuatro provincias andaluzas.

Tratamiento contra la procesionaria con drones en pinares de Andalucía.
Una de las plagas que pone en jaque cada año a los bosques de pino la protagoniza un pequeño insecto, bastante amenazante, sobre todo porque puede llegar a afectar a personas y animales, así como debilitar los árboles en los que anida. Hablamos de orugas, concretamente de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa Schiff) y también la lagarta peluda (Lymantria dispar L.), a las que la Junta de Andalucía planta batalla por primera vez desde 'el aire'.
Y es que durante estos meses de noviembre y diciembre se ha desarrollado una campaña de tratamientos mediante drones para el control de la procesionaria del pino. Una técnica que es la primera vez que es utilizada por la Administración forestal andaluza para este fin y que se ha aplicado sobre 450 hectáreas distribuidas por las provincias de Cádiz, Huelva, Málaga y Sevilla.

Oruga procesionaria
El desarrollo de este tipo de actuaciones se enmarca en un escenario forestal cada vez más condicionado por los cambios globales y climáticos, que alteran los equilibrios naturales y modifican el comportamiento de determinadas especies que pueden provocar plagas, ha explicado la Administración andaluza.
Los peligros de la procesionaria
La Junta aborda esta realidad a través del Plan Forestal Andaluz 2030 que incluye programas específicos para la protección sanitaria de la vegetación. Dentro de estos objetivos está acabar con la procesionaria del pino, que destaca por su capacidad defoliadora y por los efectos urticantes de sus orugas, que pueden afectar a personas y animales en zonas de uso público. Aunque no suele provocar la muerte del pinar por sí sola, sí reduce su vigor y lo hace más vulnerable a otros agentes, especialmente en masas sometidas a estrés climático.
Estas características justifican la aplicación de tratamientos selectivos, especialmente en áreas recreativas, senderos, zonas de barbacoas o espacios donde se concentra la presencia humana, con el fin de preservar tanto el arbolado como la salud pública.

Nido de orugas.
En este contexto, el uso de aeronaves pilotadas por control remoto se consolida como una herramienta especialmente precisa y respetuosa para fumigar los pinares. Además, las fechas elegidas, entre noviembre y diciembre, coinciden con un momento en el que la procesionaria se encuentra en fases larvarias que permiten un control más efectivo.
La metodología es "especialmente útil" en zonas donde la maquinaria convencional encuentra limitaciones por la densidad del arbolado o la propia presencia de visitantes. Las aplicaciones se iniciaron en Huelva que reúne el mayor número de hectáreas en esta campaña y han continuado por el resto de las provincias hasta completar todas las áreas programadas. También en la provincia de Cádiz han llegado los drones a la zona de Huerta Grande, en Algeciras, y en el espacio natural de Doñana, con aplicaciones en el pinar de La Algaida, en Sanlúcar de Barrameda, así como en el monte de La Rocina, en Almonte.
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