CASO LUCCA EN ALMERÍA
La autopsia del niño de Garrucha revela lo que sus familiares temían: un “violento” traumatismo abdominal
El informe forense confirma que el menor de cuatro años murió por un desgarro hepático tras un fuerte golpe en el abdomen. También, se desvelan heridas previas compatibles con puñetazos, patadas o impactos con objetos, además de los hematomas y mordeduras que ya figuraban en un parte médico anterior

Imagen de Lucca con su madre
La ampliación de la autopsia practicada al pequeño Lucca, el niño de cuatro años fallecido en diciembre de 2025 en Garrucha (Almería), concluye que la causa de la muerte fue un traumatismo abdominal de gran intensidad. Según los forenses del Instituto de Medicina Legal de Almería, el golpe provocó un desgarro en el hígado que derivó en un shock hemorrágico mortal, enmarcado dentro de un cuadro de politraumatismo.
Los especialistas se ratifican así en sus conclusiones iniciales y rechazan la explicación aportada por la defensa de la pareja de la madre, que atribuía las lesiones a una práctica de “sobado” para aliviar dolores estomacales. La ampliación del informe, solicitada durante la instrucción judicial, tenía como objetivo precisar la acción concreta que desencadenó el fallecimiento.
El menor murió en pocas horas el mismo día en que su cuerpo fue trasladado desde la vivienda familiar hasta un búnker abandonado en la playa de Garrucha, donde finalmente fue hallado. Además, los forenses han detectado la existencia de lesiones anteriores, algunas de carácter óseo, que podrían haberse producido semanas antes del desenlace.
Estas heridas, localizadas principalmente en el costado y la pierna izquierda, serían compatibles con golpes directos como puñetazos, patadas o impactos con objetos, aunque tampoco se descarta que se produjeran al proyectar al menor contra superficies duras. A ello se suma un parte médico previo que ya recogía hematomas en varias partes del cuerpo y mordeduras, atribuidas a una agresión.
En este contexto, la investigación mantiene el foco en la madre del menor y su pareja, sobre quien ya pesaba una orden de alejamiento que no se habría cumplido. La Fiscalía apunta a un posible escenario de violencia continuada contra el niño, que habría tenido lugar sin que se evitara, y que ahora cobra especial relevancia tras las conclusiones forenses.