¿Y tu me lo preguntas? El cambio eres tú
Andalucía
Que Andalucía ha desarrollado un drástico cambio en estos últimos 7 años es un hecho incontestable. Solo basta analizar algunos datos en las diferentes áreas económicas y productivas: 15.500 viviendas y una ley de vivienda que agiliza tiempos e impulsa la vivienda asequible y planes que permite el acceso a los jóvenes a su nuevo proyecto de vida con el apoyo de un aval; El PIB nominal creció un 44% desde el 2018 superando la media de España y los datos de empleo reflejan como Andalucía lidera en 2025 la creación de empleo neto con una cifra cercana los 500.000 nuevos trabajadores desde el 2019.
Aunque esta información es relevante sin duda, y sabiendo que aun queda mucho camino por recorrer, para mi, lo mollar, lo verdaderamente importante para Andalucía ha sido el cambio de mentalidad de los andaluces. Se me quedó grabado a fuego la reflexión de un empresario sevillano; “ahora vamos a Madrid a enseñar, antes veníamos a aprender”. Ese despertar del orgullo de ser Andaluz es un motor imparable fruto de los resultados que se han conseguido como sociedad.
Se pueden mejorar los espacios urbanos, la administración pública, los servicios públicos, pero conseguir que los ciudadanos cambien la mentalidad, y por tanto su forma de actuar, es simplemente una utopía. En Andalucía ha ocurrido.
¿Que nos ha llevado a este cambio de mentalidad? En primer lugar, que los andaluces se han sentido partícipes activos del cambio. Cada uno de nosotros en nuestro campo de trabajo, pero con el objetivo común de dejar atrás un pasado del que no nos podemos sentir orgullosos, hemos impulsado ese objetivo común imaginario. Un sentimiento que aumenta ante la crispación que existe en el ámbito nacional, donde el gobierno se encuentra paralizado: Sin leyes, ni presupuestos.
Un gobierno sin capacidad de gobernar.
Existen sin duda dos formas bien distintas y diferenciadas de gobernar: buscar culpables a los problemas o buscar soluciones. La primera nos lleva a la división, a la confrontación, y suele agrandar los problemas, la segunda, precisa del dialogo y la moderación para llevarlas a cabo, y supone un grado de esfuerzo y de trabajo muy elevado.
En un clima donde impera el grito y la polarización, Andalucía ha conseguido demostrar que en el término medio está la virtud. Como en los matrimonios, ningún gobierno es perfecto, pero con el talento, el empuje y el potencial de nuestra tierra, estamos muy cerquita de poder cerrar negando la mayor de la frase que pone fin en la famosa película de Billy Wilder “Con faldas y a lo loco”. Solo en mano de los andaluces estará continuar con el mismo guion para Andalucía.