Una gestión para el liderazgo de Andalucía
Juanma Moreno y María Jesús Montero
El Partido Popular afronta las próximas elecciones del 17 de mayo desde una sólida posición, pero ello no obsta a que no esté exenta de riesgos. Tiene que intentar consolidar una mayoría suficiente para gobernar, sin sobresaltos y atender de verdad a todos los problemas que afectan a los andaluces.
Sin duda alguna, el principal activo que tiene el Partido Popular de Andalucía es su presidente Juanma Moreno. Su perfil muy moderado y alejado de toda confrontación ideológica, le ha permitido afianzar y ampliar su base electoral, más allá del clásico votante puramente conservador.
Durante el tiempo que lleva ejerciendo como presidente de la Junta de Andalucía ha proyectado su imagen perfectamente, una imagen de completa estabilidad institucional y una gestión absolutamente pragmática, nada escorada, lo que permite una buena valoración en amplios sectores de andaluces, indistintamente de su ideología.
Si a todo esto le añadimos que es la cabeza visible del Gobierno, sin temor a equivocarnos, nos atrevemos a decir que su figura es la clave de la campaña. Ahora analicemos a su principal oponente, María Jesús Montero y el Partido Socialista, que busca recomponerse después del varapalo del año 2022.
Una candidata que no parece estar en su mejor momento, si también contamos con un PSOE en horas muy bajas y después de haber perdido en tres alecciones autonómicas previas. La losa del “sanchismo” pesa demasiado para que María Jesús Montero la pueda levantar con cierta disposición a no hacer el ridículo.
Su trabajo en pos de la financiación de Cataluña, queriendo engañar a las demás comunidades no le va a salir gratis. No olvidamos tan pronto. Uno de los ejes de la campaña va a descansar sobre la gestión económica. El PP va a defender con mucha razón sus logros en bajadas de impuestos, con la referida frase que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos que en manos del gobierno.
Porque el dinero no es del gobierno, ni del Estado es de cada uno de los ciudadanos de un país. Y los socialistas tiran sin tasa de gasto público interesado, aumentado presión fiscal e impuestos como si los españoles fuéramos todos millonarios.
Pero no es así, por lo que hay que establecer claramente las distintas políticas económicas y las formas distintas de gobernar que existen entre el PP y el PSOE. Aún a pesar de todo esto, las elecciones se ganan en las urnas, no en las encuestas, que solo son una fotografía de un momento concreto que puede variar sustancialmente, dependiendo de muchos factores, en cuestión de horas o días.
Volverá a hablar el PSOE de sanidad y educación, de listas de espera, de atención primaria, etc. pero no hay que olvidar como dejó la sanidad pública la Sra. Montero cuando fue consejera de la misma. No se pueden olvidar los colapsos, las camas en los pasillos, las manifestaciones multitudinarias, hasta 50.000 en Granada. Así que hay argumentos para contestar con claridad.
El PP necesitará consolidar su posición con el liderazgo de Juanma por bandera, como una figura transversal. Intentar evitar una gran movilización de la izquierda y minimizar la fuga de votos que pudieran ir a VOX. La polarización no nos interesa, el debate hay que centrarlo en la gestión, la estabilidad y el futuro tranquilo.
El resultado va a depender de cómo se gestione todo esto de aquí a las elecciones. El éxito nos acompañará si conseguimos mantener el equilibrio entre la moderación y la firmeza necesaria en algunos temas, también el saber gestionar el lógico desgaste propio de gobierno y nuestra capacidad para adaptarnos a seguir con un ciclo que ha sido muy beneficioso para nuestra tierra en los últimos años
Opinión
Elecciones Andaluzas, un reto de consolidación para el liderazgo
Luis Rogelio Rodríguez-Comendador