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El PSOE andaluz tira la toalla con María Jesús Montero y centra su estrategia en resistir

Los socialistas afrontan la recta final al 17M con encuestas a la baja, desmovilización interna y tensiones con Ferraz, mientras el caso José Luis Ábalos agrava el desgaste de su candidata a la Junta de Andalucía

La candidata a la Presidencia de la Junta, María Jesús Montero

La candidata a la Presidencia de la Junta, María Jesús MonteroJoaquin Corchero

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Sandra Sánchez

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El clima en el socialismo andaluz ha cambiado de forma evidente en apenas unos días de campaña. Lo que comenzó como una apuesta de Pedro Sánchez para relanzar el partido en la comunidad ha derivado en un escenario mucho más defensivo, donde el objetivo ya no es ganar, sino evitar un desplome mayor. En el entorno de Ferraz reconocen en privado que la candidatura de María Jesús Montero no termina de arrancar y que la campaña está lejos de generar el impulso esperado.

Las señales de alarma no se limitan a los sondeos. En el partido preocupa especialmente la falta de movilización interna: actos con menor presencia orgánica, estructuras territoriales funcionando a medio gas y una implicación desigual de sus dirigentes autonómicos, provinciales y locales. “Hay gente colocada que no arrima el hombro”, admiten fuentes socialistas con peso en Andalucía, reflejando una sensación de resignación que se extiende en la federación.

La fractura interna sigue latente

El problema tiene raíces más profundas. El desembarco de Montero, respaldado por Sánchez y pactado con sectores como el de Susana Díaz, evitó un conflicto abierto, pero no cerró las fracturas internas. El PSOE andaluz sigue funcionando por equilibrios territoriales y redes provinciales que ahora, ante unas encuestas adversas, optan por contenerse y no desgastarse en una campaña que muchos consideran cuesta arriba.

A esta desmovilización se suma el choque estratégico entre Andalucía y Madrid. Mientras parte del partido defendía centrar el discurso en la sanidad pública y el desgaste de Juanma Moreno, desde Ferraz se ha impuesto un giro hacia mensajes más nacionales, con Vox, inmigración y pactos de la derecha como ejes. La orden ha generado irritación interna. “Si van a hablar de Vox, pueden hacerlo desde Palencia”, ironizaba un veterano dirigente andaluz, evidenciando la desconexión entre territorios.

Ábalo y Koldo flotando en el ambiente

El contexto judicial tampoco ayuda. El juicio a Ábalos ha irrumpido en plena campaña, reavivando el desgaste por corrupción en un territorio especialmente sensible tras el precedente de los ERE. Aunque desde la dirección federal se insiste en que “el coste político ya se pagó”, en el partido admiten que el goteo de informaciones sobre comisiones y escándalos “no ayuda absolutamente nada” a movilizar al electorado.

Con este panorama, la preocupación ya no se limita al 17 de mayo. En el PSOE empieza a abrirse un debate soterrado sobre el futuro de Montero. La vicepresidenta llegaba como el revulsivo para reconstruir el partido en Andalucía, pero ahora muchos dirigentes miran más allá de las urnas. La pregunta que sobrevuela ya no es si puede ganar, sino cuánto podrá resistir políticamente si los resultados confirman el peor de los escenarios.

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