caso fontanera

Emiliano García Page
Page rompe de nuevo con Ferraz y exige al PSOE una querella contra Leire Díez
El presidente de Castilla-La Mancha vuelve a desmarcarse del sanchismo y pide al PSOE que actúe judicialmente para limpiar su nombre tras las nuevas revelaciones sobre la llamada “fontanera de Ferraz”.
Emiliano García-Page ha vuelto a hacerlo. El presidente de Castilla-La Mancha y secretario general del PSOE en esa comunidad autónoma ha roto, una vez más, el silencio impuesto por Ferraz para reclamar una medida tan evidente como incómoda: que el Partido Socialista se querelle contra Leire Díez, la conocida “fontanera” de la sede socialista, salpicada por un nuevo escándalo que amenaza con extenderse al núcleo más cercano de Pedro Sánchez.
Según Page, el PSOE “debe actuar de inmediato para salvar su honorabilidad” y despejar cualquier duda sobre una posible implicación en las maniobras atribuidas a Díez, cuya actuación habría intentado interferir en la labor de la Fiscalía en el conocido caso Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. “Si no hay nada que ocultar, no hay nada que temer”, sentenció el dirigente manchego, reclamando una reacción firme ante una avalancha de informaciones que “ensucian la imagen del partido”.
Una emisaria incómoda
Las nuevas informaciones publicadas por Esdiario, bajo el titular “Caiga quien caiga”, apuntan alto: un testigo asegura que Pedro Sánchez habría ordenado “tapar la investigación a Begoña Gómez” a través de Leire Díez y su socio. Según estas fuentes, la exmilitante socialista habría actuado como emisaria directa del presidente para presionar a la Fiscalía y apartar de su puesto al fiscal responsable del caso.
Otros medios, como El Debate y The Objective, también señalan a Díaz en el centro de una trama de contactos, presiones y favores. La fiscalía, según estas publicaciones, habría intentado archivar las actuaciones “a sabiendas de su papel como enlace del PSOE”, mientras los audios filtrados revelan conversaciones comprometedoras entre la exmilitante y empresarios implicados.
Ferraz guarda silencio
El silencio en la sede socialista es ensordecedor. Mientras los escándalos se acumulan —del “caso Koldo” al de las presuntas irregularidades en Igualdad—, la estrategia de Moncloa parece clara: dejar pasar el temporal. “Un escándalo se tapa con otro”, ironizan analistas próximos al partido, aludiendo al patrón de crisis sucesivas que el Gobierno intenta capear con resignación.
García-Page, sin embargo, no está dispuesto a callar. “Es muy gordo que una persona vaya en nombre del partido a intentar manipular a la Fiscalía. Es una institución fundamental”, insistió el presidente manchego, visiblemente contrariado por la deriva de su propio partido. “Esto es muy triste, muy triste”, repitió, aludiendo al descrédito que las revelaciones están causando entre los votantes socialistas.