El PP señala otro agujero en la gestión de Page: cae la reputación turística
Los populares alertan de que Castilla-La Mancha ha pasado del "notable" al "bien" en sólo tres meses y acusan al presidente regional de estar "ausente" mientras uno de sus sectores estratégicos pierde terreno.

El presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez
El PP de Castilla-La Mancha de Paco Núñez ha encontrado otro dato con el que apretar al Gobierno de Emiliano García-Page. Esta vez llega desde el turismo: la reputación turística de la región ha caído medio punto en apenas tres meses, pasando de 7,4 sobre diez durante el primer trimestre del año a 6,9 en el segundo.
Los datos pertenecen al último Barómetro de Percepción Turística elaborado por LLYC y dejan a Castilla-La Mancha en sexta posición entre las comunidades autónomas, una décima por debajo además de su valoración de hace un año. El estudio analizó 4.839 mensajes relacionados con el turismo regional durante el segundo trimestre.
La portavoz de Empleo del PP regional, Itziar Asenjo, ha aprovechado las cifras para cargar contra Page: "La región retrocede y Page está ausente". Los populares hablan de un Ejecutivo "agotado, sin ideas y completamente amortizado" y reprochan al presidente socialista que desaparezca precisamente durante unos meses decisivos para hosteleros, alojamientos rurales y empresarios turísticos.
El barómetro señala entre los elementos que perjudican la conversación sobre Castilla-La Mancha la presión de las viviendas turísticas, la saturación en Toledo y los problemas de conectividad y accesos. Como contrapeso, patrimonio, naturaleza, turismo rural, astroturismo, fiestas y cultura continúan jugando a favor de la región.
El PP considera que ahí reside precisamente el problema: Castilla-La Mancha tiene materia prima de sobra, pero no un Gobierno capaz de aprovecharla. Núñez ya reclamó en FITUR un plan integral de desarrollo turístico y una mayor coordinación entre administraciones. Ahora los datos le proporcionan munición para insistir en aquella idea: el problema, sostiene el PP, no está en el destino. Está en quien lo gestiona.