El PSOE manchego reivindica la vía Page mientras sus diputados siguen sosteniendo a Sánchez
El presidente de la Diputación de Albacete reclama recuperar un discurso capaz de conquistar mayorías y pone como ejemplo al dirigente regional, mientras el PP recuerda quién mantiene a Moncloa con sus votos en el Congreso
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page
El malestar con Pedro Sánchez empieza a encontrar en Castilla-La Mancha algo más que la voz, ya habitual, de Emiliano García-Page. José Carlos Cabañero, presidente socialista de la Diputación de Albacete, ha reivindicado abiertamente el modelo del presidente autonómico y ha reclamado a su partido recuperar un "discurso de mayorías".
No es una reflexión cualquiera en un PSOE que observa con creciente inquietud su deterioro electoral. Cabañero considera que los socialistas deben volver a conectar con amplias capas de la sociedad y señala precisamente a García-Page, el barón que gobierna Castilla-La Mancha con mayoría absoluta y que mantiene desde hace años algunos de los enfrentamientos más sonoros con Sánchez.
La receta tiene, sin embargo, una incóómoda prueba pendiente. Y Paco Núñez lleva mucho tiempo recordándola.. El presidente del PP de Castilla-La Mancha sostiene que las críticas de Page a Sánchez pierden buena parte de su valor cuando llegan las votaciones al Congreso. Allí se sientan ocho diputados socialistas elegidos por la región y, como viene denunciando Núñez, sus votos han seguido respaldando al Gobierno en decisiones que el propio Page censuraba públicamente.
No es un reproche nuevo. Núñez ha acusado al presidente autonómico de hacer "teatro político", le ha retado a retirar el apoyo de sus parlamentarios si realmente quiere elecciones e incluso ha detallado los vínculos políticos de varios de esos ocho diputados con el aparato socialista castellanomanchego. Entre ellos está Sergio Gutiérrez, secretario de Organización del PSOE regional.
La contradicción volvió a aparecer esta misma semana. Page acusó a Sánchez de vivir "arrodillado" ante Junts y Bildu después de que el presidente del Gobierno despachara las críticas del castellano-manchego y de otros veteranos socialistas calificándolas de "minoritarias y marginales".
Cabañero introduce un elemento nuevo. Ya no se trata únicamente de que Page marque distancias con Ferraz: otro cargo socialista relevante reivindica públicamente su forma de hacer política como posible camino para recuperar las mayorías perdidas.
El PSOE de Castilla-La Mancha puede presentar así a Page como alternativa al modelo de Sánchez. El PP tiene preparada desde hace tiempo la réplica: mientras sus ocho diputados continúen votando en Madrid con el presidente al que critican desde la región, la distancia seguirá midiéndose mejor en palabras que en votos.