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Los “provincialismos” se la juegan el 15-M en Castilla y León: UPL al alza, Soria Ya en apuros y Por Ávila se aferra a la capital

León quiere volver a ser “Región Histórica” con voz propia; Soria teme perder la ola de 2022; y Ávila confía en el tirón municipal de Sánchez Cabrera. En juego no hay solo escaños: hay relato, agravio y un mapa autonómico que algunos ya sueñan con reescribir.

Cartel elecciones Castilla y León

Cartel elecciones Castilla y LeónJunta de Castilla y León

Luis Sordo
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Castilla y León entra en la recta final de unas elecciones (15 de marzo) que no solo medirán la fuerza de PP y PSOE. También pondrán a prueba algo que hace muy poco parecía imposible: que partidos de raíz provincialista o regionalista mantengan —o amplíen— una cuota de poder en las Cortes autonómicas que nunca antes tuvieron. En 2022 sumaron 7 procuradores entre UPL, Soria Ya y Por Ávila. Hoy, las encuestas apuntan a un escenario desigual: UPL podría crecer, Soria Ya se juega la supervivencia de su “hazaña” y Por Ávila aspira a repetir.

León: el leonesismo ya no es folclore, es política (y expediente)

El factor que más ruido hace —y más incomoda en Valladolid— es el vector leonesista: la reivindicación de una autonomía propia para León, Zamora y Salamanca. No es una ocurrencia de última hora, sino una campaña sostenida que combina memoria histórica (Reino de León) con un argumentario muy contemporáneo: despoblación, pérdida de peso económico y “agravio comparativo” dentro de la comunidad.

La Unión del Pueblo Leonés (UPL) abrió el camino institucional cuando el Ayuntamiento de León aprobó en 2019 una moción pidiendo la constitución de una comunidad autónoma para la Región Leonesa. Y desde entonces la idea ha ido escalando: más de setenta ayuntamientos leoneses la han respaldado, representando más de la mitad de la población provincial. El salto más simbólico llegó en junio de 2024, cuando la Diputación de León aprobó una moción formal pidiendo la separación y trasladando la petición a la Junta y al Gobierno de España.

El rostro más visible del movimiento, y el más incómodo para quienes preferirían que el debate no existiera, es el alcalde socialista José Antonio Diez, convertido en altavoz de una tesis clara: León habría salido perdiendo en la Castilla y León actual. ¿El problema? Que el camino legal no es precisamente una alfombra roja: haría falta reformar el Estatuto de Autonomía y, después, una Ley Orgánica en las Cortes Generales. Los defensores del plan se agarran al artículo 143 de la Constitución (regiones históricas) y señalan el artículo 144 como posible llave política desde Madrid. Traducción: sin voluntad estatal, no hay autonomía leonesa.

En lo electoral, UPL llega con viento favorable: tras lograr tres procuradores en 2022, aspira a sumar uno o dos más. Y ese detalle no es menor: más presencia parlamentaria significaría más capacidad para imponer agenda, marcar territorio y convertir el “León solo” en una presión constante.

Soria Ya: del terremoto al examen de realidad

Si hay un caso que resume la volatilidad de la política, es Soria Ya. Nació como movimiento ciudadano, alimentado por la España interior que se vacía y por la sensación de abandono estructural. En 2022 dio el salto a partido en pleno pico de indignación demográfica —con el precedente de Teruel Existe— y arrasó: la mitad de los votos y tres procuradores, dejando a PP y PSOE reducidos a la mínima expresión en la provincia.

Aquello fue un golpe encima de la mesa. También fue, probablemente, el techo más difícil de sostener. Hoy las encuestas sugieren que mantener los tres escaños está “muy complicado”. Y aquí está la clave: pasar de símbolo a estructura cuesta. Gobernar el día a día parlamentario, sostener cohesión interna y demostrar resultados tangibles en una provincia que exige soluciones rápidas no es lo mismo que canalizar la protesta.

Soria Ya se juega, en definitiva, si 2022 fue un punto de inflexión o un momento irrepetible.

Por Ávila: un escaño, pero con mando en plaza

Por Ávila es un fenómeno distinto: nace de una escisión del PP por tensiones de poder y reparto de influencia —especialmente en la Diputación— y ha construido su fortaleza en un perímetro muy concreto: la capital. Ahí manda el alcalde Jesús Manuel Sánchez Cabrera, que sigue siendo el más votado y que actúa como motor electoral.

El partido da por hecho que puede repetir con un procurador, como en anteriores legislaturas, y mantener su papel de voz exigente en servicios públicos e infraestructuras. ¿Su límite? Que suele moverse en el Grupo Mixto, sin la palanca de un grupo propio. ¿Su ventaja? Que en territorios con fuerte sentimiento de agravio, un partido “de casa” con alcalde fuerte es una máquina de fidelizar voto.

En resumen: no solo compiten por escaños, compiten por el relato

UPL, Soria Ya y Por Ávila encaran el 15 de marzo con una misma misión general —demostrar que no fueron flor de un día—, pero con tres batallas distintas:

  • UPL: transformar el leonesismo social en más poder institucional y mantener vivo el debate autonómico.
  • Soria Ya: evitar que la ola de 2022 se desinfle y sostener su excepcionalidad electoral.
  • Por Ávila: convertir la fuerza municipal en continuidad autonómica con un escaño que vale oro en un parlamento fragmentado.

Porque en Castilla y León, a veces, un procurador no es un número: es una llave. Y estos partidos lo saben.

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