El TSJCyL confirma los cuatro años de cárcel para el autor del puñetazo que mató a Sergio Delgado
El tribunal censura la "falta de empatía" del juez, que pidió a la madre de la víctima que dejara de "lloriquear", pero descarta que perdiera su imparcialidad durante el juicio
(Foto de ARCHIVO) Homenaje a Sergio Delgado en la Plaza Mayor de Valladolid. EUROPA PRESS 28/4/2024
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha confirmado la condena de cuatro años de prisión por homicidio imprudente grave impuesta al hombre que mató de un puñetazo al joven vallisoletano Sergio Delgado en Burgos. La Sala de lo Civil y Penal ha rechazado los recursos presentados por la Fiscalía y la familia de la víctima, que reclamaban la nulidad del juicio por la supuesta falta de imparcialidad del magistrado que lo presidió.
La resolución todavía puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo. Mientras tanto, el condenado permanece en libertad provisional desde febrero, después de haber pasado aproximadamente dos años en prisión.
El tribunal reprende al juez por mandar "dejar de lloriquear" a la madre
La sentencia dedica una parte importante de sus argumentos al comportamiento del magistrado durante el juicio con jurado popular celebrado en febrero en la Audiencia Provincial de Burgos. El TSJCyL reconoce que el juez empleó expresiones incorrectas y mantuvo actitudes "duras en su forma de expresarse, incluso autoritarias" hacia las acusaciones.
El episodio más grave se produjo cuando pidió a la madre de Sergio Delgado que dejara de "lloriquear". Una expresión que el tribunal considera "desagradable e inapropiada" y que evidencia una evidente "falta de empatía" hacia una mujer que había perdido a su hijo.
La Sala también aprecia "una falta de tacto y de acierto en las formas", pero concluye que este comportamiento no demuestra que el magistrado hubiera perdido su imparcialidad ni que provocara indefensión a la Fiscalía o a la acusación particular.
Según el TSJCyL, las intervenciones del juez estuvieron dirigidas a "evitar que el jurado se viera influido por cuestiones ajenas al objeto principal del enjuiciamiento". Por ello, entiende que, aunque determinadas expresiones fueron inadecuadas, no tuvieron la gravedad necesaria para ordenar la repetición de todo el procedimiento.
La familia reclamaba una condena por asesinato
La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por los padres y la hermana de Sergio Delgado, habían solicitado la nulidad tanto del juicio como de la sentencia. Además de cuestionar la imparcialidad del magistrado, denunciaron defectos en la formulación del objeto del veredicto y una supuesta falta de motivación.
La familia defendía también que los hechos debían calificarse como asesinato o, subsidiariamente, como homicidio doloso. Sin embargo, el Tribunal Superior rechaza esta pretensión y mantiene la calificación de homicidio imprudente grave.
Aunque admite que el documento entregado al jurado era "manifiestamente mejorable" y contenía algunas omisiones, la Sala considera que ninguna de ellas provocó una indefensión suficiente para anular el juicio. También sostiene que el veredicto ofreció "una concisa aunque suficiente explicación" de las razones de su decisión.
El jurado descartó que el acusado tuviera intención de matar a Sergio Delgado o que, al propinarle el golpe, asumiera la posibilidad de causarle la muerte. Una conclusión que, según el TSJCyL, impide condenarlo por asesinato o por homicidio doloso.
Un solo puñetazo y una caída mortal
Sergio Delgado falleció durante la madrugada del 24 de febrero de 2024, cuando se encontraba en Burgos celebrando una despedida de soltero. Tras mantener una conversación con el acusado, recibió un puñetazo en la cara que le hizo caer al suelo y golpearse violentamente la cabeza contra el pavimento.
La agresión le provocó una fractura de los huesos de la nariz y un traumatismo craneoencefálico derivado de la caída. La elevada tasa de alcohol de la víctima también influyó en el fatal desenlace, según quedó recogido durante el procedimiento.
El jurado consideró probado que el condenado fue quien propinó el golpe mortal, aunque descartó que sus conocimientos de artes marciales influyeran en la fuerza empleada. Con esta resolución, el TSJCyL mantiene los cuatro años de cárcel, pese al severo reproche dirigido al juez por unas formas que califica de inapropiadas y carentes de empatía.