según marta cibelina
La ruptura entre Miguel Ángel Revilla y el Rey Emérito: Corinna fue la 'culpable'
La periodista explica cómo gracias a la amistad que les unía pidieron al entonces presidente cántabro que hablara con el monarca cuando este estaba a punto de divorciarse de Doña Sofía.

Revilla y Juan Carlos en tiempos de buena relación.
La demanda de Juan Carlos I a Miguel Ángel Revilla ha pillado por sorpresa a propios y extraños. La guerra entre campechanos, como ya le han llamado, puede ser una nuevo dolor de cabeza para Zarzuela. Muchos no han entendido el motivo por el cuál el Emérito ha decidido limpiar su maltrecho honor con una querella, es decir por la vía penal, y solicitar el expresidente de Cantabria la friolera de 50.000 euros. Hace años, antes de la crisis que sacudió palacio y culminó con su abdicación, Juan Carlos de Borbón y Miguel Ángel Revilla eran muy amigos. Incluso el político regionalista usó una foto junto al monarca para ilustrar su libro Nadie es más que nadie (2012) que fue todo un éxito de ventas.
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Pero, ¿En qué momento se rompió la amistad entre ambos? La periodista Marta Cibelina, una firma histórica en el mundo del corazón, ha aportado luz en su blog sobre la enfriamiento en la relación entre el monarca y el que fuera presidente de Cantabria. Dos octogenarios populares y que rompieron, en parte, por culpa de una mujer: Corinna Larsen.

Corinna Larsen. EUROPA PRESS
Según Cibelina "Revilla creía que era amigo del rey, y también lo creyeron así algunos responsables institucionales de la Casa Real, que decidieron pedirle un favorcillo cuando la relación entre Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el monarca amenazaba la estabilidad de la monarquía". Fue antes de que la caída en Botswana rompiera la cadera del Rey y también quebrara su imagen para siempre. Antes de ese punto de inflexión, Juan Carlos I vivía enloquecido por la alemana e incluso llegó a pedirle matrimonio y estaba dispuesto a divorciarse de la Reina Sofía. Un escenario que espantaba al Gobierno de Mariano Rajoy por lo que suponía para la estabilidad de la corona.
Acudió a Zarzuela para que rompiera con Corinna
En ese escenario, cuenta Cibelina, "Revilla quiso prestar un servicio al Estado y sobrestimó su relación con el rey" y el cántabro "se plantó en palacio dispuesto a infundir un poco de cordura en la cabeza de su supuesto amigo, que no lo era, animándole a que la asentara".
La periodista sigue su relato asegurando que el político "no esperaba lo que ocurrió". Ante el planteamiento del político sobre sobre su vida privada el Emérito "se pilló un cabreo tremebundo y lo puso literalmente de patitas en la calle entre gritos, diciéndole que él no era quién para decirle con quién tenía o no que… (omito el verbo, pero es muy castellano y muy literal)".
A partir de ese momento, la relación entre uno y otro se quebró. Eran los años de gloria mediática de Revilla que publicó libros sobre la indignación política del momento en los que, inevitablemente, aparecía, para mal un Juan Carlos de Borbón en franca decadencia. La relación entre ambos ésta rota desde hace años, pero nadie se esperaba que el Emérito se tomara venganza lanzándose contra el político por la vía judicial penal.
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"No es casual que Revilla haya llorado en la rueda de prensa. Quienes tienen que estar llorando son los reyes en Zarzuela por no haber protegido más a Juan Carlos para evitar que fuera víctima de malos asesoramientos. La denuncia ha sido un error garrafal, pero se lo pedía el cuerpo", concluye Marta Cibelina.