El sobrino de Paloma Lago, único testigo de la presunta agresión, revienta el caso
Presunción de inocencia y un silencio incómodo: el asunto de Villares sacude a la presentadora… y a su propia familia

Paloma Lago en SICAB, el 2 de diciembre de 2023 en Sevilla. Europa Press Reportajes / Europa Press 02/12/2023
A veces, el verdadero impacto de un escándalo no estalla en los titulares, sino en los pasillos que no salen en las noticias. La dimisión de Alfonso Villares, consejero de la Xunta de Galicia, no solo provocó un terremoto político; también abrió grietas personales, incómodas y, sobre todo, inesperadas.
La presentadora Paloma Lago ha denunciado al ya exconsejero por una presunta agresión sexual ocurrida el pasado 27 de diciembre de 2024. Y aunque la investigación sigue su curso, el caso ha tomado un rumbo tan mediático como íntimo. Villares ha optado por renunciar al aforamiento político para defenderse “como un ciudadano más”, según sus propias palabras, en una rueda de prensa donde repitió con firmeza: "Soy absolutamente inocente."
Hasta aquí, lo que se ve. Lo que no se esperaba —y lo que ha desconcertado tanto en círculos judiciales como en el entorno familiar de Lago— es la posición adoptada por uno de los testigos clave: su propio sobrino.
Él estaba allí. Vivía puerta con puerta. Fue llamado a declarar. Pero cuando habló —brevemente, en el programa TardeAR de Telecinco— su tono fue mucho más contenido de lo que muchos esperaban. “Yo vi a Alfonso, pero no escuché nada. Soy testigo circunstancial”, dijo con frialdad. Y fue más allá: “Conozco a mi tía, pero no a él. Respeto la presunción de inocencia. Esto debe resolverse en los tribunales.”
Una declaración que ha causado perplejidad. No tanto por su contenido, sino por lo que insinúa: una equidistancia casi quirúrgica, un intento de no tomar partido en una situación donde, en teoría, la familia debería ser el primer refugio. Que prefiera no posicionarse de forma clara a favor de su tía —ni siquiera desde lo afectivo— ha generado más de un susurro incómodo entre allegados, que esperaban otro tipo de respaldo. La palabra “sorpresa” se ha repetido varias veces en los entornos cercanos.
Él insiste en que quiere mantenerse al margen, que no quiere “meterse en líos”. Asegura que será discreto, porque así se lo ha pedido Paloma Lago. Pero también subraya que "no quiere que caiga sobre nadie la pena de telediario." Suena a prudencia, sí. Pero también deja flotando una sombra: ¿por qué tanta distancia emocional en una causa tan personal?
Fuentes del entorno de la presentadora reconocen a ESdiario que la postura del sobrino ha dolido más de lo que se dice en público. No por lo que ha declarado, sino por lo que ha evitado declarar. En un caso tan delicado, el silencio de alguien cercano puede pesar más que una acusación.
Mientras tanto, Villares, ya dimitido y sustituido por una nueva conselleira. se defiende con una estrategia clara: asumir la carga mediática para sacarla de las instituciones. "No quiero que lo privado enturbie la confianza en lo público", dijo, casi como si intentara aislar su vida sentimental de su rol político. Pero ya es tarde para compartimentos estancos.
El proceso judicial sigue su curso. La verdad —esa palabra que todos pronuncian pero que nadie parece tener del todo— se hará esperar. Y mientras tanto, en el corazón de la historia, una pregunta sigue sin respuesta: ¿cómo se sostiene una familia cuando el testimonio que falta no es el de un extraño, sino el de uno de los tuyos?
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