Lomana contra Moncloa: “El Peugeot de Sánchez, Cerdán, Ábalos y Koldo era robado”
La celebrity destroza al presidente del Gobierno en un artículo de opinión y lo remata con una demoledora intervención en Fin de Semana de COPE.
Carmen Lomana
En los relatos que acaban mal, casi siempre hay un punto de partida simbólico. En este, es un coche. Un modesto Peugeot que, en 2016, atravesó España con Pedro Sánchez y tres hombres de confianza: Koldo García, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Cuatro figuras del PSOE que emprendieron una gira personal y política tras la caída de Sánchez como secretario general, con una misión clara: reconectar con las bases, reconstruir su liderazgo y reconquistar Ferraz.
Hoy, nueve años después, ese mismo coche parece arrastrar una carga mucho más pesada. De sus cuatro ocupantes, tres están judicial o políticamente hundidos. Y el cuarto —el conductor— intenta mantenerse al margen del barro que ya le llega a los tobillos. Esta es la imagen que traza, con sarcasmo, Carmen Lomana en su último artículo publicado en La Razón, donde compara esta deriva con Los diez negritos de Agatha Christie. Una novela donde los personajes caen uno a uno, víctimas de sus propios secretos.
Lomana apunta al paralelismo sin rodeos: Koldo, epicentro del caso mascarillas, Ábalos, salpicado por los contratos sospechosos de su entorno, y Cerdán, señalado recientemente por un informe demoledor de la UCO. Tres piezas de un círculo íntimo que ha ido estallando por acumulación. ¿Y Sánchez? ¿Puede sostener que no sabía nada?
La columnista lo duda. Porque —señala— no hablamos de desconocidos. Hablamos de compañeros de ruta, de hotel, de confidencias nocturnas y mañanas de mitin. De hombres que no solo viajaron con él, sino que luego fueron elevados a cargos clave del aparato del partido y del Gobierno. Sánchez no fue ajeno a ellos. Los eligió. Los protegió. Y cuando estalló el escándalo, tardó en soltar la mano.
En política, advierte Lomana, la ignorancia no exonera. Existe la responsabilidad in eligendo —del que elige mal— y la in vigilando —del que no vigila a tiempo. Y ambas parecen hoy pesar sobre la espalda del presidente.
“Supongo que el Peugeot era robado”
La mordacidad de Lomana no se quedó en el papel. Este fin de semana, en su intervención habitual en La hora Lomana, dentro del programa Fin de Semana que conduce Cristina López Schlichting en la Cadena COPE, volvió sobre el tema con una ironía que no disimula su indignación: “Supongo que el Peugeot era robado, porque ya lo que me faltaba”. Algo que, tal y como comprobaba ESdiario, provocaba las risas en el estudio.
Allí, visiblemente molesta, calificó la reciente rueda de prensa de Pedro Sánchez como un acto de puro maquillaje emocional. “No fue a informar, fue a fingir”, sentenció. Y añadió un comentario que no pasó desapercibido: “Con ese maquillaje de tanatopractor, intentando parecer compungido, demacrado, dolido... Pero mintiendo”.
La crítica fue demoledora. Lomana no solo señaló la falta de explicaciones claras tras conocerse el informe sobre Santos Cerdán, sino que acusó al presidente de actuar como si la imagen pudiera tapar el fondo, como si bastara con parecer afectado para evitar dar respuestas reales.
Volviendo a su referencia literaria, Lomana recuerda que en Los diez negritos todos los personajes tenían algo que ocultar. Caían uno a uno, mientras el lector intentaba averiguar quién era el responsable. Aquí, dice ella, no hay asesinos —por suerte—, pero sí una secuencia de responsabilidades éticas, políticas y judiciales que dibujan una sombra alargada sobre el presidente.
La pregunta clave no es ya qué hicieron Koldo, Ábalos o Cerdán. La pregunta es qué sabía Sánchez. ¿Cuánto toleró? ¿Qué permitió? ¿Hasta dónde miró para otro lado?
Porque no basta con repetir “yo no sabía” cuando se ha compartido tanto. Cuando se ha conducido ese Peugeot, con los otros tres al lado, durante kilómetros, meses, años. Cuando esos vínculos acabaron convertidos en poder, en ministerios, en escaños.
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