Duro palo a Casa Real por el 'desprecio a España' de la Infanta Sofía
Pilar Eyre escribe un muy crítico artículo tras conocerse el horizonte académico de la hija menor de los Reyes.

La Infanta Sofía.
La Infanta Sofía ha tomado una decisión. Una que, pese a su aparente autonomía, llega envuelta en condiciones, miradas cruzadas y un fondo de debate que vuelve a poner a la Casa Real bajo los focos. A sus 18 años, la hija menor de los Reyes no seguirá los pasos de su hermana. Su destino no está en una academia militar ni en un despacho de Estado Mayor. Sofía de Borbón ha elegido otro camino: la política, pero desde fuera. Desde Europa. Desde el extranjero.
Forward College. Un nombre elegante, de resonancia anglófona, casi futurista. Es allí donde Sofía, tal y como les contamos en ESdiario, cursará Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, una carrera con vocación de puente, pero también con lecturas de poder. El anuncio, oficializado hace unos días por Zarzuela y difundido por EFE, despejaba meses de conjeturas sobre qué rumbo tomaría la infanta tras su etapa en el UWC Atlantic College de Gales. Ahora el rumbo es claro: tres años entre Lisboa, París y Berlín, en un campus vinculado a la University of London, lejos de España, pero —según sus padres— no tanto como para desentenderse del todo de sus deberes.
Porque hubo condiciones. La libertad de elección vino acompañada de un pacto tácito. Felipe VI y Letizia, conscientes del papel que Sofía puede tener en el futuro institucional, le pusieron dos límites: que no se fuera demasiado lejos y que su formación tuviera utilidad para la Corona. Sofía aceptó.
Pudo haber elegido otra vía —se barajaron incluso Artes Liberales—, pero prefirió orientar sus pasos hacia la diplomacia, una elección que podría interpretarse como una declaración de intenciones: estar preparada para servir… si se le requiere.
Pero el aplauso no ha sido unánime. Pilar Eyre, voz crítica y veterana analista de la realeza, ha saltado como una alarma encendida. En su perfil de X (antes Twitter) dejó clara su opinión: “¿Las universidades españolas no son lo suficientemente buenas para la princesa? Me parece un gran error”. La periodista lamenta que Sofía no estudie en España, no solo por simbolismo, sino por la desconexión que ello puede generar con el país al que representa.
Eyre lanza una segunda andanada: aunque los reyes asumirán los costes del prestigioso Forward College —unos 18.500 euros al año—, será el erario público quien, una vez más, cubra la seguridad de la infanta: escoltas, dietas, turnos rotativos. Todo ello para una joven que, según la periodista, debería estar formándose en Madrid como lo hicieron en su día Felipe, Elena y Cristina. “Ahora leeremos lo maravillosa que es la educación internacional, pero ¿qué arraigo va a tener con este país esta muchacha que pasará casi una década fuera? Acabará siendo una visitante en su propio país”.
Lo cierto es que, por ahora, su historia universitaria no empieza en España. Empieza en Lisboa.