El detalle oculto y sorprendente en la casa de Marina Rivers que era típico en los años 70 y cada vez se ve menos en las casas modernas
En la planta menos visible de su casa, Marina Rivers recupera un clásico olvidado con mucho estilo.

Desde el salón hasta el jardín, la casa de Marina Rivers combina diseño minimalista, detalles naturales y rincones pensados para disfrutarse.
Cuando Marina Rivers enseñó su casa por primera vez, nadie esperaba encontrar esto. Con solo 21 años, la influencer y ex-participante de MasterChef ha convertido su vivienda en un espacio que combina diseño, funcionalidad y una sorprendente mirada al pasado. En sus tres plantas, cada habitación tiene una razón de ser, pero hay una en particular que rompe todos los esquemas.
El rincón más retro de Marina Rivers está donde nadie lo imagina
En el nivel inferior de la casa se encuentra un rincón vintage típico de los hogares de los años 70 que ha casi desaparecido en las casas actuales.
Y lo más llamativo no es su estética (aunque es preciosa), sino su concepto. Este espacio invita a recuperar algo perdido. ¿Recuerdas cuando pasabas horas sin pantallas compartiendo momentos? Esa es la atmósfera que recrea Marina en su rincón oculto. Una elección queconecta con el deseo creciente de los jóvenes de rescatar objetos y experiencias del pasado que aportan valor.
Se trata de una sala de billar con mesa de juego en el centro, luces tenues, cactus y muebles bajos que transforma el alma de la casa conectando con un nuevo lujo: el de tener un rincón donde el tiempo pasa más lento.

El sótano con mesa de billar es el rincón más retro y personal de la casa de Marina Rivers, inspirado en los salones setenteros.
Una casa pensada al detalle para vivirla (y mostrarla)
Toda la casa de Marina Rivers, ubicada en Coslada, ha sido diseñada con una mezcla de funcionalidad moderna y estética cuidadosamente elegida. El jardín delantero incluye un banco de obra y una hoguera central, mientras que el porche está equipado con sillones y mesa alta con taburetes, perfectos para reuniones al aire libre.
En el interior, la cocina abierta al salón apuesta por el minimalismo en blanco y madera clara. El orden es protagonista: botes etiquetados, cajones perfectamente organizados y una limpieza visual que se repite en cada rincón. El salón, amplio y acogedor, combina una chaise longue gris con una alfombra gráfica, sillas canné, plantas naturales y hasta una foto enmarcada de Rosalía.
En la planta superior, el dormitorio principal mantiene la línea serena con textiles suaves, tonos neutros y un baño con grifería negra y azulejos efecto piedra. Aunque el vestidor aún está en proceso, Marina se lo toma con calma.