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falleció el 26 de julio de 1995

Tres décadas sin Jaime de Mora, el bon vivant hermano de Fabiola que se adelantó a los influencers

Cuando su hermana pequeña se convirtió en reina de Bélgica, el aristócrata se convirtió en una figura internacional que explotó su fama con discos, películas y siendo el pionero en cobrar por ir a fiestas. 

Jaime de Mora y Aragón en una de sus películas.

Jaime de Mora y Aragón en una de sus películas.Fotograma

David González
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El 26 de julio de 1995 Marbella, en pleno verano, daba el adiós a una de sus figuras más representativas, don Jaime de Mora y Aragón, que en sus últimos años estaba vinculado a la ciudad e incluso fue uno de los grandes defensores de la figura de Jesús Gil y Gil, el polémico alcalde de la capital de la Costa del Sol en los 90. 

Su estancia en la localidad malagueña junto a otros figurones de la Jet Set como Gunilla von Bismarck o Alfonso de Honhenlohe fue el último acto de una vida llena de escándalos y en la que siempre hizo gala de un gran sentido del humor. 

Nació el 18 de julio de 1925 en el seno de una familia aristocrática. Era hijo de los marqueses de Casa Riera y en su juventud se hizo experto en dar quebraderos de cabeza a sus padres a los que los mejores sastres de Madrid enviaban facturas de encargos de su hijo que nunca pagaba. 

'Don Fabiolo'

Llegó a buscarse la vida en Argentina y hasta a trabajar como pianista en un night club en plena Gran Vía en los años 50. Era considerado toda una oveja negra de la nobleza. 

En 1960 uno de los temas favoritos de la prensa del corazón europea era el anuncio de boda del rey de lo belgas, Balduino, con una joven española, Fabiola de Mora. En España el asunto fue casi un tema de Estado y de hecho la boda en diciembre de 1960 disparó el alquiler de televisores (las primeras emisiones tuvieron lugar en 1956). 

Jaime de Mora se convirtió en una celebridad a raíz del compromiso de su hermana. Siempre mal de dinero, aprovechó la ocasión para convertirse en una celebrity internacional para disgusto de su hermana. Abrió las puerta del palacio familiar de Zurbano a la prensa y hasta permitió que Jaime Peñafiel y Jesús Hermida se llevaran el diario de la joven. Las autoridades franquistas tomaron cartas en el asunto tanto para recuperar el diario como para prohibir a don Jaime viajar a Bélgica. Evidentemente, no le invitaron a la boda real. 

Sin embargo, don Jaime ya tenía la fama y se dedicó a explotarla. Empezó a cobrar por ir a fiestas, grabó discos e hizo anuncios. Giró por medio mundo tocando el piano y hasta Oriana Fallaci quiso entrevistarlo. 

Un actor que se entrevistaba a sí mismo

Su relación con el cine fue más larga. Debutó ni más ni menos que junto a estrellas mundiales como Gina Lollobrigida y Melina Mercouri en El juicio universal (1961) y rodó películas en Argentina, Alemania e Italia. 

En nuestro país acompañó a estrellas como Marisol o Carmen Sevilla y es especialmente recordada su comedia Hay que educar a papá junto a Paco Martínez-Soria. Tras colaborar en Pepito Piscinas (1976) junto a Fernando Esteso dejó de colaborar en el cine cuando empezó la moda del destape. 

En el tetro no tuvo tanta suerte y Fernando Vizcaíno Casas le escribió la obra Psicoanálisis de una boda, jugando con la expectación mediática que había despertado el enlace de Balduino y Fabiola. La obra fue un fracaso importante. 

Jesús Gil

Jesús Gilmediaset

En sus últimos años Jaime Mora y Aragón se instaló en Marbella, cuando esta ciudad comenzaba a ser el foco de la Jet Set internacional. Son los años es los que don Jaime comenzó a pasearse por las televisiones y a coquetear con la prensa del corazón en la que vendió una suerte de memorias. También posaba junto a su segunda esposa, la sueca Margit Ohlson con la que estuvo casado desde 1962 hasta su fallecimiento. 

Con anterioridad había tenido un efímero y polémico matrimonio con la actriz mexicana Rosita Arenas. Se casaron en 1958 y él se dedicó a pedir préstamos a conocidos de ella. Luego desapareció dejando un rastro de deudas y ella solicitó la anulación de su matrimonio.

En sus últimos años su nombre estaba asociado a la Costa del Sol y su fiesta de cumpleaños todos los 18 de julio, cada edición con una temática distinta, marcaba el ecuador de la etapa estival marbellí. Una localidad en la que no dudó en dar su apoyo a la polémica candidatura de Jesús Gil y Gil. En un principio pensaron en él como cabeza de lista para un partido que aglutinara los intereses privados de los inversores en Marbella. Sin embargo, don Jaime no quiso sumarse a la aventura política. Una de las pocas aventuras a las que no se apuntó en su vida. 

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