El Príncipe Moulay de Marruecos toma Ceuta y Marlaska frena a la Guardia Civil
El heredero alauita hizo una excursión a la playa española con su yate y un séquito de motos de agua que originó problemas y molestias a los bañistas

Mohamed VI y su hijo el Príncipe Moulay Hassan en un acto en 2019.
La calma de una tarde de agosto en la playa del Chorrillo, en Ceuta, se quebró por una escena tan inesperada como cargada de lecturas políticas: el Príncipe heredero de Marruecos, Moulay Hassan, surcaba las aguas del Estrecho en una lancha de recreo, rodeado por un dispositivo de seguridad marítimo que no pasó desapercibido para bañistas y curiosos. Teléfonos móviles en alto, vídeos compartidos al instante, y un aire de incredulidad ante la cercanía del futuro monarca alauí en un enclave donde cada gesto tiene una lectura diplomática.
Testigos presentes han asegurado a ESdiario que la ‘delegación’ marroquí causó molestias a los numerosos bañistas que hasta ese momento disfrutaban de lo que era un día tranquilo de playa.
El Príncipe, de apenas 21 años, navegaba escoltado por motos de agua que formaban un cinturón protector alrededor de su embarcación. Una escena que evocó recuerdos inmediatos: en 2014, un intento de identificación por parte de la Guardia Civil a la lancha en la que viajaba Mohamed VI, su padre, derivó en un serio roce diplomático. Entonces Rabat mostró su malestar por lo que consideró un desplante, tal y como recuerda el portal Informalia.
Quizá por eso esta vez todo estuvo medido al milímetro. Y aquí es donde ESdiario ha podido conocer un detalle llamativo: el Ministerio Interior, que dirige Fernando Grande-Marlaska, transmitió a los agentes de la Guardia Civil de la zona la orden tajante de limitarse a una vigilancia a distancia, sin identificar ni intervenir en ningún momento. Una prohibición expresa que, según reconocen fuentes del Instituto Armado, sorprendió por la contundencia y que refuerza la idea de que el paso del heredero no debía sufrir la menor incomodidad. Un cordón de silencio operativo al servicio de la “comodidad diplomática”. Pedro Sánchez no quiere enemistarse con Mohamed VI. Una cesión más a Marruecos.
El primogénito de Mohamed VI, formado en Ciencias Económicas y Sociales y educado desde niño en la sobriedad palaciega, ha cultivado una imagen de príncipe serio y disciplinado. Sus gestos en público, como rechazar que le besaran la mano siendo un adolescente o apartar a un ministro que osó caminar por delante de él, lo han convertido en un referente generacional dentro de Marruecos.
Sin embargo, su aparición en aguas próximas a Ceuta trasciende lo veraniego. La ciudad autónoma, reclamada por Marruecos desde hace décadas, convierte cada movimiento de la Familia Real alauí en un acontecimiento con carga política inevitable. Y esta vez, a diferencia de otros episodios tensos, la visita del heredero se desarrolló sin incidentes, con los guardias civiles relegados a una vigilancia discreta y los turistas convertidos en cronistas improvisados de una postal que mezcla diplomacia, mar, poder y cesiones…
Chismógrafo
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David Lozano