"Yo comía. Era un tema serio": Esther Cañadas recuerda los 90 sin filtros y reflexiona sobre los cánones que marcaron una generación
La modelo española repasa su relación con la comida y denuncia la presión estética que dominó las pasarelas de los noventa.

Esther Cañadas, icono de los 90, reaparece con fuerza y reflexiona sobre los cánones de belleza que marcaron a toda una generación.
Esther Cañadas vuelve a ser voz y rostro de actualidad gracias a su entrevista con Harper’s Bazaar España, publicada el 21 de agosto de 2025. En ella, la supermodelo española de los noventa pronunció una frase que, por su contundencia, se ha convertido en titular:
"En esa época se hablaba mucho de la pérdida de peso, y para mí fue fundamental dejar bien claro que yo comía. Era un tema serio, y no quería que llegara el mensaje erróneo a la gente joven".
Más que una confesión, es un recordatorio incómodo de lo que significaba triunfar en la moda de los noventa, desfilar bajo la presión de un canon implacable que glorificaba la delgadez extrema y relegaba a segundo plano la salud física y mental de las modelos. En plena era del heroin chic, con campañas protagonizadas por cuerpos casi etéreos, Esther eligió mostrar que comer no era una debilidad, sino una forma de resistencia.
El culto a la delgadez de los noventa
La frase de Cañadas conecta directamente con un sistema que durante años normalizó los desórdenes alimenticios en la industria. En backstage, los rumores eran los mismos: dietas de café y cigarrillos, ayunos eternos, cuerpos forzados a entrar en tallas imposibles. La anorexia y la bulimia eran parte de la trastienda de la moda, mientras las pasarelas celebraban un ideal inalcanzable que marcó a toda una generación de jóvenes.
Ese culto a la delgadez fue uno de los fenómenos culturales más poderosos de los noventa, extendido por revistas, anuncios y televisión. Y frente a ese ruido, una modelo diciendo "yo como" era, en realidad, un acto disruptivo. Una declaración que iba contra el mensaje dominante y que convertía a Cañadas en referente de responsabilidad social, aunque ella nunca se haya presentado como activista.
El arroz blanco como supervivencia
Su relación con la comida no solo se explica desde la perspectiva del glamour y la presión estética. En 2023, durante su visita al programa El Hormiguero, la modelo relató sin filtros los momentos más duros de sus inicios.
"El arroz blanco era mi modo de supervivencia. De desayuno, comida y cena… pero bueno, no siempre, solo algunas épocas. Es que si quieres algo, tienes que currártelo", contó entre risas, aunque con la crudeza de quien sabe lo que significa luchar sin red en una ciudad desconocida.
Ese contraste entre la modelo convertida en musa internacional y la adolescente que sobrevivía a base de arroz sintetiza la historia real de muchas carreras: detrás de las luces de los desfiles había facturas por pagar, vuelos caros y soledad.
Una voz vigente en 2025
Que Esther Cañadas diga hoy que "era un tema serio" no es nostalgia, sino una advertencia actual. Porque aunque la moda ha evolucionado, el problema no ha desaparecido. La diversidad corporal tiene más espacio, sí, pero ha sido sustituida por nuevas presiones estéticas como cuerpos esculpidos en el gimnasio, dietas "clean", batidos detox, obsesión con el wellness o con lo "fit". El lenguaje ha cambiado, pero el control sobre los cuerpos sigue presente.
Su frase, entonces, se lee como un recordatorio doble: la salud está por encima del canon, y comer es un acto de responsabilidad, no de culpa.