José Andrade, demógrafo del Instituto Max Planck: "Los nacidos en 1980 no vivirán hasta los 100 años en promedio"
Durante más de un siglo la esperanza de vida no dejó de crecer, pero un nuevo estudio internacional advierte que ese ritmo ya se ha frenado. Analizando datos de 23 países, los investigadores confirman que el incremento seguirá, pero a la mitad de velocidad que en el siglo XX.

esperanza de vida
Durante décadas se pensó que alcanzar los 100 años sería algo común, pero los nuevos datos no apuntan en esa dirección. Un estudio internacional confirma que la esperanza de vida sigue creciendo, aunque mucho más despacio que en el siglo pasado, y los expertos ya hablan de un “techo biológico” difícil de superar.
Los aumentos se están desacelerando
El equipo descubrió que, entre 1900 y 1938, cada generación sumaba unos 5,5 meses de vida. En cambio, los nacidos entre 1939 y 2000 apenas ganaron entre 2,5 y 3,5 meses. “Este descenso se debe a que las mejoras pasadas fueron impulsadas por la supervivencia infantil, y hoy ya no hay mucho margen de avance ahí”, explica Andrade.
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La clave está en los primeros años de vida
La gran revolución fue lograr que los niños sobrevivieran gracias a la higiene y la medicina del siglo XX. Ahora, los países ricos se enfrentan a un techo biológico mucho más difícil de superar. “Incluso si la supervivencia adulta mejorara dos veces más rápido de lo que prevemos, no alcanzaríamos los aumentos del pasado”, señala Héctor Pifarré i Arolas, economista de la Universidad de Wisconsin-Madison.
“Incluso si la supervivencia adulta mejorara dos veces más rápido de lo que prevemos, no alcanzaríamos los aumentos del pasado”
¿Y qué significa esto?
La esperanza de vida ronda actualmente los 80 años en los países desarrollados. Según los expertos, no llegaremos en promedio a los 100, aunque los avances médicos y los hábitos individuales (ejercicio, dieta, entorno) seguirán marcando diferencias personales.
Los científicos coinciden en un punto clave:
“El aumento sin precedentes de la primera mitad del siglo XX parece ser irrepetible en el futuro cercano”, concluye Arolas. Lo que viene ahora no es un retroceso, sino una fase de crecimiento mucho más lento.