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Manuel Carrasco llega al clímax en un Madrid muy salvaje

La capital se rindió al Tour Salvaje de Manuel Carrasco. Entre abrazos, baladas y ritmos que hicieron saltar al público, el artista de Isla Cristina (Huelva), demostró por qué sus conciertos son más que música: son experiencias que permiten vivir su repertorio de forma única.

Manuel Carrasco este viernes en el Movistar Arena.

Manuel Carrasco este viernes en el Movistar Arena.

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Era de esperar que el público respondiera llenando los dos conciertos que tenía pendientes el artista onubense en la capital. Desde el primer instante, la emoción estaba en el aire, como si Madrid fuera la casa que siempre ha sentido, el lugar donde tocó a mil puertas y donde comenzó a gestarse 'el monstruo' —como diría Rosario Flores— que lleva dentro.

“Madrid, la de los brazos abiertos y ambulancias gritando”, recordaba en una de sus canciones dedicadas a la ciudad, mientras llenaba el Movistar Arena sin apenas dificultad. La bienvenida del público ya presagiaba que lo que venía sería intenso y cargado de emociones.

Manuel Carrasco se ha consolidado como uno de los artistas más relevantes del panorama musical español en los últimos tiempos. Él mismo lo dijo: “No tengo Grammys Latinos ni te hago reguetón, pero busco la palabra exacta para que te perree el alma y te baile el corazón”, y desde los primeros compases esa promesa se empezó a cumplir.

Rompió el hielo con un público deseoso de verlo cantar con "Grito del Niño", canción que abre su último álbum "Pueblo Salvaje II", y continuó con temas homónimos como "Pueblo Salvaje", en los que su fiel público disfrutó de ritmos más puros, donde Manuel habla de origen, raíces y luchas internas.

A medida que avanzaba el espectáculo, con una energía brutal y casi sin largos intermedios, daba la sensación de que podrías estar en una sesión con tu psicóloga, cuyo objetivo era transmitir energía positiva y sanar. Sus letras, como "Hay Que Vivir El Momento" o "Siendo Uno Mismo", buscaban una conexión auténtica, girando en torno a la idea de vivir el presente, ser resilientes, soltar miedos y celebrar la vida. Las caras de emoción durante cada canción mostraban cómo el público se dejaba llevar por ese torrente de energía.

El artista bajó del escenario para estar más cerca de su público.

El artista bajó del escenario para estar más cerca de su público.

Una Kiss Cam Salvaje: la famosa que no esperaba ser enfocada

En uno de los breves intermedios, y para no perder la atención del público que 'quemaba' sus móviles con la intención de subir historias a las redes sociales o mandar a familiares o amigos algunos fragmentos de las canciones que el artista había cantado, apareció la Kiss Cam, que tanto miedo produce para algunos y algunas como algunos recordarán y sucedió en un concierto de Coldplay. En este caso, todo parecía normal: parejas besándose, amigas abrazándose y una Belén Esteban que apareció de la nada y se deshizo en abrazos y besos con una de las amigas que la acompañaban. Una de las varias famosas que no se quisieron perder la cita con Manuel Carrasco y su público madrileño.

Belén Esteban en la Kiss Cam salvaje de Manuel Carrasco.

Belén Esteban en la Kiss Cam salvaje de Manuel Carrasco.

De la intimidad a la complicidad

Hubo espacio para la intimidad. Quienes estaban en la grada pudieron sentarse y disfrutar del piano que apareció de un momento a otro en el escenario. Manuel repasó sus baladas más importantes, dando protagonismo a "Mujer de las Mil Batallas", durante la cual todo el recinto quedó en silencio en sus primeros acordes, sintiéndola cada uno a su manera: pensando en alguien, recordando momentos, viviendo emociones. Igual es que todos teníamos en mente a alguien que seguía luchando en mil batallas.

Marcaba el ecuador del concierto, y la intensidad seguía creciendo. De las baladas sentidas se pasó a la fuerza imparable y al torbellino de color con "Eres", que volvió a poner a vibrar al público. Ritmos latinos como "Prohibida" o más rumberas como "La Reina Del Baile" trajeron miradas cómplices y mensajes de puro amor a su mujer, Almudena Navalón, que el artista deshacía en cada verso.

Manuel Carrasco cantando Mujer de las Mil Batallas.

Manuel Carrasco cantando Mujer de las Mil Batallas.

La bandera de la libertad de Manuel Carrasco

En los instantes finales, Manuel mostró una bandera negra con la letra griega Φ, símbolo del espíritu y la fuerza de su último disco. Confesó que había sacado todo lo que tenía dentro —lo que no es fácil— y que lo había puesto todo sobre el escenario (y sobre el estudio también). Sin seguir modas, había florecido la esencia de un Manuel Carrasco puro, sin filtros, llevando su música y su mensaje hasta el clímax emocional.

El artista explicando el mensaje de la bandera que sostenía durante el concierto.

El artista explicando el mensaje de la bandera que sostenía durante el concierto.

Con "Tengo El Poder" y el bis de "Hasta Por la Mañana", se despidió de su público madrileño, que coreó su nombre hasta que desapareció del escenario. Los asistentes se fueron esa noche, y no, como dice la canción, “Esperaron hasta la mañana”, pero seguro que una parte de ellos se quedó en esas más de dos horas de concierto que el artista andaluz jamás olvidará.

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