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Mar Flores, en apuros: tapa su romance oculto con el famoso presentador de Operación Triunfo

Mar en calma se ha convertido en un auténtico Maremoto por lo que ha contado en sus memorias, pero también en lo que ha ocultado deliberadamente

Mar Flores,el pasado diciembre en Madrid.

Mar Flores,el pasado diciembre en Madrid.GTRES

David Lozano
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Las memorias de Mar Flores, Mar en calma, han removido viejas aguas y levantado un oleaje que ha terminado en un auténtico MARemoto. Entre sus páginas se suceden nombres propios que forman parte de la crónica sentimental de un país: Carlo Costanzia, Alessandro Lequio, Fernando Fernández Tapias, Cayetano Martínez de Irujo, Javier Merino… Hombres que no solo marcaron su vida personal, sino que acabaron formando parte del imaginario de la prensa rosa de los noventa. Sin embargo, en ese relato hay un silencio que llama la atención: un episodio breve, intenso, casi de película, que ella ha preferido pasar por alto. El que vivió con Carlos Lozano.

Cuenta el portal Informalia que era 1999 y ambos compartían rodaje en Ada Madrina. Ella ya era una de las mujeres más perseguidas por los fotógrafos; él, un rostro emergente que todavía no había alcanzado la cima de popularidad que le llegaría poco después con Operación Triunfo. En medio de ese rodaje se encendió la chispa. Las cámaras de los paparazzi fueron testigos de un fin de semana en la sierra madrileña: Mar y Carlos entrando juntos en un hotel cercano a la casa del presentador, sonriendo, relajados, como si de pronto el mundo exterior quedara suspendido. Las imágenes dieron mucho que hablar, porque la química entre los dos parecía traspasar la pantalla.

La relación nunca llegó a consolidarse, pero tampoco hizo falta para convertirse en un pequeño mito de la hemeroteca del corazón. Aquella portada de la revista Diez Minutos en 1999, mostrando a la pareja disfrutando de su escapada, quedó grabada como la prueba de que algo había existido, aunque durase poco y se desvaneciera con la misma rapidez con la que había surgido. De haber prosperado, la historia habría tejido un curioso lazo familiar: Lozano se habría convertido en tío político de Laura Matamoros, la sobrina de Mar.

La vida sentimental de la modelo se ha contado tantas veces que parece un folletín por entregas. El conde Carlo Costanzia, padre de su primer hijo, con quien acabó en los tribunales. Fernández Tapias, uno de los grandes empresarios de la época, cuya relación se quebró cuando irrumpieron las famosas fotografías con Lequio en Roma. El propio Lequio, coprotagonista de uno de los escándalos más sonados de 1994, cuya sombra ha vuelto décadas después. Cayetano Martínez de Irujo, que se enamoró de Mar hasta perder la cabeza, pese a la desaprobación de su madre, la duquesa de Alba. Y, por último, Javier Merino, aquel a quien ella define como su salvador, con quien compartió casi dos décadas, cuatro hijos y una vida en común que se rompió en 2016, aunque hoy sigan manteniendo una relación cordial.

En esa cadena de episodios, el de Carlos Lozano aparece como un capítulo menor, una nota al pie que Mar ha decidido no rescatar en su libro. Y, sin embargo, hoy vuelve a cobrar sentido, quizá porque el paso del tiempo convierte en relevante lo que entonces parecía efímero. Lozano, que después sería uno de los presentadores más queridos de la televisión, con un recorrido personal tan mediático como accidentado, formó parte de aquella vida en movimiento constante que fue la de Mar Flores en los años noventa.

Un romance fugaz, discreto y, al mismo tiempo, inolvidable para quienes lo siguieron desde las portadas. Una historia más dentro de esa novela coral que parece ser la vida sentimental de Mar Flores, donde cada nombre, cada rostro, cada escándalo, se suma a la construcción de un mito mediático que todavía hoy sigue despertando titulares.

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