Dramática confesión de la mujer de Borja Sémper sobre su estado de salud y aspecto físico
El portavoz del PP está inmerso en el tratamiento para superar el cáncer que le fue detectado el pasado mes de julio. Son unos días duros pero llenos de amor y esperanza

Borja Sémper, el pasado 1 de septiembre.
Han pasado dos meses desde que Borja Sémper pronunció en público la palabra que nadie quiere escuchar: cáncer. Desde entonces, el portavoz del Partido Popular vive entre dos mundos, el de la política —donde no renuncia a su papel— y el de su vida privada, donde el tiempo con su familia se ha convertido en un refugio. Su mujer, la actriz Bárbara Goenaga, se ha erigido en su principal aliada en este viaje inesperado. Juntos, con sus hijos Telmo y Eliot, han buscado pequeños respiros entre tratamientos y rutinas médicas. El último, una escapada a Sigüenza, de la que ella misma ha dejado constancia en Instagram.
En su publicación, tal y como recoge el portal Informalia, Goenaga se despoja de cualquier solemnidad y escribe con total sinceridad y desprende amor y esperanza: “Aunque él se vea raro, sigue siendo el chico más guapo del planeta, y el más alegre y mejor enfermo. Que lo quiero con toda mi alma. Que tengo unos hijos que son más majos que las pesetas”. El texto, entre amor y humor, dibuja la foto íntima de una familia que, pese a la tormenta, encuentra refugio en lo cotidiano: paseos por las calles medievales de la ciudad, atardeceres en los campos y esa sensación de que Castilla-La Mancha guarda algo de cuento, con iglesias románicas en cada esquina y corzos apareciendo en mitad del camino.
El mensaje llega apenas unos días después de que Sémper reapareciera en escena política, el 2 de septiembre, con un arranque de curso que él mismo definió en su cuenta de X como “especial”: el reencuentro con compañeros, con periodistas, con la rutina que parecía en suspenso. Aquel día aprovechó para agradecer públicamente a Alberto Núñez Feijóo su apoyo con un mensaje tan íntimo como político: “Cuando parece que nada importa, centrarnos en lo importante es cada vez más necesario. Gracias por tanto, jefe”.
Tal y como les hemos informado en ESdiario, fue el pasado 14 de julio cuando Borja Sémper sacudió la agenda informativa, personal y política con un anuncio que sorprendió a propios y extraños: estaba enfermo. Lo comunicó con serenidad, subrayando que las perspectivas médicas eran “razonables”, pero advirtiendo de que su exposición pública se reduciría durante los meses de tratamiento. Un día después confesó que fue su mujer quien le empujó a hacerse las pruebas: “Me encontraba mal, y gracias a ella se detectó”. Palabras que, escuchadas ahora, suenan a salvavidas.
La historia de Sémper y Goenaga arranca en 2015, cuando nadie apostaba demasiado por la durabilidad de esa pareja a medio camino entre la política y la interpretación. Una década después, lo que parecía improbable se ha transformado en un hogar numeroso y cohesionado: ella con un hijo de su relación anterior con Óscar Jaenada, él con otro de la suya, y juntos, los dos pequeños que hoy los acompañan en cada escapada. En una época en la que todo parece frágil, ellos han demostrado que lo suyo no era un ensayo: era, y sigue siendo, la obra completa.
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