El minuto 30:17 del documental de Netflix, clave para la nueva causa de la muerte de Mario Biondo

La sombra del marido de Raquel Sánchez Silva vuelve a alzarse. Doce años después, la justicia y la plataforma de streaming rescatan un enigma que sigue sin encontrar su última verdad.

Raquel Sánchez Silva y la madre de Mario Biondo, Santina, en una imagen de archivo.Europa Press

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Netflix tiene una intuición especial para las historias que no se cierran del todo. Aquellas que, incluso años después, siguen supurando dudas, silencios y versiones enfrentadas. Las últimas horas de Mario Biondo fue una de ellas: un documental que en 2023 reabrió un caso que jamás terminó de cicatrizar.

Han pasado ya doce años desde la muerte del cámara italiano Mario Biondo, primer marido de la presentadora Raquel Sánchez Silva. Lo que en su día se archivó como un posible suicidio, hoy vuelve a tambalearse. La Audiencia de Madrid ha descartado que aquella fuera la causa de su fallecimiento, y con ello ha devuelto a primer plano una historia donde lo judicial, lo sentimental y lo mediático se entrelazan hasta el vértigo. Tal y como recoge la revista Cuore, el minuto 30:17.

El documental de Netflix reconstruía, con testimonios y archivos inéditos, las horas previas a la muerte del joven, hallado sin vida en su domicilio madrileño en 2013. Desde entonces, su familia nunca ha dejado de pelear para demostrar que Mario no se quitó la vida. Frente a esa convicción férrea, la actitud de Raquel Sánchez Silva ha sido motivo constante de incomprensión para los Biondo, sobre todo durante los primeros días tras la tragedia. “No entendimos su frialdad ni que hablara primero en Twitter antes que con nosotros”, lamentan en la producción.

Aquel tuit, que pretendía ser un gesto de amor y despedida, acabó encendiendo el debate:

“Desde el dolor más profundo que se pueda sentir, quiero daros las gracias a todos por vuestro amor y cariño (...). Mario era un hombre feliz y estábamos profundamente enamorados. (...) Mario quería vivir y no se quitó la vida. Todo apunta a un desgraciado accidente”.

Estas palabras, escritas en las horas más oscuras, desencadenaron una tormenta de titulares. Se habló de una posible práctica sexual que habría terminado mal, de un “juego” erótico que nadie en su entorno confirmó jamás. “Eso se lo sacó Raquel de la manga”, afirma Santina D’Alessandro, madre del cámara, en el documental. Desde su punto de vista, aquella explicación solo sirvió para confundir y manchar la memoria de su hijo.

La madre de Mario lo expresa sin titubeos: “No tiene sentido seguir con eso ni dar a entender que fue un juego erótico”. La versión del entorno de la presentadora, en cambio, asegura que la hermana de Mario mencionó en su día que era “una broma que hacían de pequeños”. Una afirmación que Emanuela Biondo desmintió de manera tajante: “Dijeron que mi hermano y yo jugábamos a eso de pequeños... Nunca, jamás hemos jugado a eso”.

El relato, fragmentado y contradictorio, se apoya en un detalle que ha perseguido el caso: un tuit en el que Raquel insinuaba que Mario se sentía desbordado emocionalmente, y la coincidencia de que aquella noche él visitó un club de alterne antes de regresar a casa. Según la investigación inicial, el cámara solo tomó unas copas y volvió solo a su domicilio, donde —según una de las hipótesis— habría intentado una práctica de asfixia erótica que terminó de manera fatal.

Doce años después, la Audiencia de Madrid ha negado esa versión y ha vuelto a abrir el interrogante: ¿accidente, suicidio o algo más? Lo cierto es que cada declaración, cada documento y cada silencio parecen alimentar un misterio que se resiste a desaparecer.

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Netflix lo sabía: detrás del nombre Mario Biondo no solo hay una historia de amor y muerte, sino el eco de una verdad que nadie ha conseguido atrapar del todo. Una de esas tramas donde la justicia, la televisión y la intimidad se mezclan hasta que el espectador, inevitablemente, se pregunta lo mismo que la familia del cámara: ¿qué pasó realmente aquella noche en Madrid?