Rodríguez Menéndez, vida de escándalos: de cloacas del Estado a los vídeos contra Malena Gracia y Pedro J.

Ha fallecido el mismo día que cumplía los 75 años de edad. Polémico abogado, su nombre está vinculado a los casos más oscuros de la crónica negra y también a los mayores escándalos de la prensa del corazón de los 90 y los 2000. 

Emilio Rodríguez Menéndez.Europa Press

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El nombre de José Emilio Rodríguez Menéndez comenzó a resonar en los medios a finales de la década de 1970, relacionándose con la esfera política al moverse en el entorno de la UCD liderada por Adolfo Suárez durante las primeras elecciones municipales y autonómicas de la democracia española, celebradas en mayo de 1979. Poco después, su figura se vinculó a controversias judiciales al recibir una condena en Santiago de Chile, en plena dictadura de Augusto Pinochet, por delitos de fraude, bigamia y práctica ilegal de las profesiones de letrado y psicólogo. 

Sin embargo, este polémico letrado alcanzó verdadera notoriedad gracias a sus representaciones legales de figuras como Neus Soldevila, ‘el Nani’, ‘el Dioni’ y, especialmente, Antonio David Flores en su separación de Rocío Carrasco. Este caso lo convirtió en un rostro frecuente en los platós de televisión, lo introdujo por completo en el mundo de la crónica social y lo aproximó al corazón del espectáculo.

Con cuatro matrimonios a sus espaldas, su esfera personal también generó portadas constantes en la prensa rosa. Su fijación por las celebridades se evidenció en sus romances con personalidades como Mila Ximénez, Nuria Bermúdez, Sonia Moldes (antigua pareja del Conde Lecquio) y Malena Gracia, entre otras. 

Al mismo tiempo, buscó manejar su propia plataforma de difusión: lideró el periódico Ya y relanzó la publicación Dígame, adoptando un enfoque amarillista. Difundió exclusivas controvertidas y contenidos fabricados, como una supuesta charla con el prófugo Antonio Anglés, que resultó ser un engaño. A pesar de las reprimendas y la intervención judicial que retiró ejemplares de circulación, esto amplificó su reconocimiento y consolidó su perfil como letrado de los famosos.

El escándalo del vídeo con Pedro J. Ramírez

En 1997 estalló el incidente que marcó un punto de inflexión en su trayectoria: se filtró una grabación íntima que involucraba de manera falsa al entonces director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, junto a una mujer presentada como Exuperancia Rapú Muebake. La pesquisa legal demostró que se trataba de una operación de descrédito. En 2004, Rodríguez Menéndez recibió una pena de dos años de cárcel por atentar contra la privacidad del periodista. 

En vez de acatar el fallo, se refugió en Argentina. Allí fue capturado en Buenos Aires en 2005, aunque salió en libertad al cabo de un día, mientras el Ejecutivo español iniciaba los trámites para pedir su extradición.

Un año después, en 2006, trató de regresar a España, pero acabó arrestado en el aeropuerto de Lisboa tras intentar eludir los controles policiales. Lo enviaron a un centro penitenciario en Salamanca. En ese momento acumulaba dos mandatos de detención: uno por el vídeo y otro por defraudación al fisco y evasión de impuestos. La sección penal del Tribunal Supremo endureció la sanción por delito fiscal continuado, elevándola de seis a diez años al interpretar cuatro infracciones reiteradas.

Con Ángel Cristo.Europa Press

Entró en la prisión de Teixeiro en 2008. Solo un mes después, en agosto del mismo año, se fugó nuevamente. Había conseguido un permiso de salida de cuatro días, aprobado por un magistrado de vigilancia penitenciaria a pesar de la oposición inicial de la Junta de Tratamiento de la prisión y tras cumplir un cuarto de la pena, requisito esencial para acceder a él. Abandonó el centro el 18 de agosto y tenía que retornar el 22, lo que constituyó un incumplimiento de condena que alertó a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, al juez de guardia y al de Vigilancia Penitenciaria.

Emilio y su esposa, Vanessa Palomares, con quien contrajo matrimonio en 2005 justo antes de su ingreso en la cárcel, emprendieron viaje hacia Francia y después a Paraguay, hasta instalarse nuevamente en Buenos Aires. En octubre de 2010, las autoridades españolas lo ubicaron y arrestaron al abandonar un apartamento en el famoso barrio porteño de Palermo. En 2012 lo detuvieron en Lisboa y lo recluyeron provisionalmente en Salamanca, mientras España solicitaba su extradición, pero los tribunales argentinos la rechazaron. Regresó por fin a España en 2014, una vez que las sentencias originales y las imputaciones por evasión habían caducado.

Su mujer intentó asesinarlo

Uno de los capítulos más destacados de su biografía fue el intento de homicidio en junio de 1999, cuando recibió disparos mientras circulaba en su vehículo por Las Rozas (Madrid). Las investigaciones apuntaron a su pareja de entonces, Laura Fernández, como posible organizadora. Sobrevivió al suceso, que además potenció su aura de figura acosada y dramática.

Ejemplo de su revista 'Dígame'.Archivo

A lo largo de los años, combinó demandas, contradenuncias e intervenciones en medios, acusando tramas en su contra y sosteniendo que el sistema judicial lo hostigaba. Su figura reapareció en las noticias en 2023, cuando la Audiencia de Madrid le impuso cuatro años de reclusión por un timo vinculado a una operación ficticia de compraventa de crudo argentino. De acuerdo con el veredicto, había estafado a inversores prometiendo conexiones con la empresa estatal YPF, obligándolo a abonar cerca de 120.000 euros en compensaciones. El letrado rechazó las acusaciones y alegó ser objeto de una persecución periodística.

El 5 de mayo de 2024 estaba previsto que compareciera ante el tribunal por el supuesto delito de fraude a unos inversores mediante un presunto negocio ficticio en Buenos Aires de compraventa de petróleo, pero se aplazó por cuestiones médicas. En sus etapas finales optó por un perfil bajo, dividiendo su tiempo entre España y países de América Latina. Rara vez se dejaba ver y se hablaba achaques de salud. Es un individuo que persiguió el triunfo y la visibilidad, pero acabó prisionero de ambos. Representó a criminales, confrontó a informadores y desafió a magistrados. 

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Su periplo ilustra una España donde los litigios se transformaban en shows y los abogados en estrellas de la pantalla. Para unos, un letrado valiente que plantó cara al establishment informativo y gubernamental. Para otros, un arribista que mezcló la justicia con el más vergonzoso espectáculo televisivo. Finalizó sentenciado, desacreditado y, con el paso del tiempo, relegado al olvido.