Salvador Illa financia una red de mentiras diarias contra la reputación de la Princesa Leonor

La Zarzuela tiene clarísimo el modo de responder. El pasado mes de agosto fuentes oficiales de la Casa Real ya confirmaron a ESdiario lo que estaba ocurriendo con un medio determinado

La princesa de Asturias y Viana, Leonor, durante su visita al Castillo de Olite,Europa Press

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Desde hace meses, la Princesa Leonor de Borbón ha sido objeto de una supuesta cobertura diaria y exhaustiva en el digital catalán ElNacional.cat, donde cada jornada parece traer un nuevo capítulo falso sobre sus supuestos problemas físicos, sus actitudes familiares o sus conductas privadas. Hechos, rumores y especulaciones se mezclan sin pausa, como si el clic lo justificara todo.

En esa estrategia mediática algo huele a revuelo calculado: no se trata de un interés informativo genuino, sino de una obsesión por convertir a la figura joven y vulnerable de la monarquía en un producto de captación de tráfico. Eso lo apuntan fuentes de la propia Casa Real al portal Monarquía Confidencial, que al ser consultadas por otros medios sobre si Zarzuela intervendría frente a esas publicaciones recibieron una respuesta clara:

“Estaríamos todo el día en los tribunales, y no merece la pena.”

Y esa respuesta, que es la misma que ofrecían a ESdiario el pasado mes de agosto fuentes oficiales de Casa Real, dice tanto como el silencio mismo. Mientras tanto, el citado portal independentista regresa al tema una y otra vez, firme en un calendario de exclusivas que podría resumirse así: “hoy, Leonor se resbala; mañana, Leonor se rearma; pasado, Leonor se aísla”.

Pero lo que quizá llama más la atención es el contexto económico en el que esta ofensiva informativa toma lugar. ElNacional.cat no es un medio cualquiera: según datos públicos, ingresó 662.242 euros en 2021 como publicidad institucional de la Generalitat de Catalunya, un 10,8 % más que el año anterior. Y en 2023, esa cifra ascendía a más de 1 millón de euros, entre subvenciones y publicidad institucional.

Esta dependencia no es anecdótica. Es un indicio de que el entorno mediático del independentismo y nacionalismo catalán ha convertido el periodismo en un instrumento de tráfico, influencia y posicionamiento. Inventar noticias, reinventar rumores y darles vida constante no es algo nuevo: es parte del manual de acción propagandística de ciertos círculos. Pero es que lo grave es que ahora gobierna el socialista Salvador Illa y la cosa no ha cambiado en absoluto.

La cobertura que dedica este medio a la princesa no es un seguimiento casual. Es una estrategia sistemática: explotar una figura pública joven con fines comerciales, sin importar la dignidad o la veracidad del contenido. Y cuando esa figura es la heredera de la Corona, el daño no es solo personal: es institucional.

En ese sentido, la reflexión es clara: cuando un medio trabaja más para generar visitas que para contrastar, cuando atiende más a algoritmos que a ética, la democracia pierde. Porque la libertad de prensa no consiste solo en el derecho a publicar, sino en el deber de informar con responsabilidad.

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Que un medio como ese—con financiación significativa procedente de la Generalitat—se dedique a esa fijación diaria, ya deja de ser cuestión de estilo: se convierte en señal de alarma.