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Alba y Laura, hijas de Zapatero, aumentan un 86% el beneficio de su empresa con conexión venezolana

De las fotos con los Obama al negocio del gaming: las góticas hermanas Rodríguez Espinosa se han hecho de oro con su agencia de eSports, Whathefav, y ya reparten dividendos

Laura Rodríguez Espinosa.

Laura Rodríguez Espinosa.redes sociales

David Lozano
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Quién les iba a decir a las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa que, años después de aquella icónica foto con los Obama en el Metropolitan, acabarían triunfando en el universo de los videojuegos. De los focos de la Casa Blanca al streaming y las consolas: Alba y Laura Rodríguez Espinosa han encontrado su nicho de oro en el competitivo mundo de los eSports.

Su empresa, Whathefav, es una agencia de publicidad creativa nacida en 2019 que ha sabido surfear la ola del marketing digital con un estilo propio y rentable. Los números lo dicen todo: en 2023 facturaron 400.000 euros, un 33% más que el año anterior, y obtuvieron un beneficio neto de 105.288 euros, casi el doble que en 2022. De esa cifra, 74.000 euros irán directos al bolsillo de las hermanas como dividendos. No está mal para un negocio que comenzó entre dos jóvenes entusiastas del gaming.

Laura, la mayor, fundó la compañía poco antes de la pandemia. Hoy la dirige junto a Alba, que se incorporó oficialmente como administradora solidaria en 2023. Desde su sede en el barrio madrileño de Tetuán y con un equipo de apenas siete personas, las hijas de Zapatero han conseguido posicionarse como una referencia en el marketing de los deportes electrónicos, un sector que mueve cifras astronómicas y en el que nombres como Ibai Llanos o Gerard Piqué marcan tendencia.

En su web se definen como “pioneras en estrategias de marketing dentro y fuera de los eSports, guiadas por la igualdad, la sostenibilidad y la innovación”. Palabras grandes, pero con resultados concretos. Han creado campañas, contenido multimedia y hasta se han atrevido con proyectos internacionales. Una de sus ofertas de empleo más virales buscaba un creador de contenido venezolano para un proyecto gaming desde Madrid. Nada mal para dos jóvenes que, durante años, evitaron el foco mediático. Curiosa esa conexión venezolana, teniendo en cuenta las relaciones de su padre con el dictador Nicolás Maduro.

Laura, formada en comunicación audiovisual y curtida en agencias como Noho o en Real Madrid Televisión, lidera el lado más corporativo del negocio. Alba, por su parte, aporta su vena creativa: ha trabajado en cine y videoclips, firmando incluso el montaje de una película. La combinación parece funcionar.

Hoy, las hermanas Rodríguez Espinosa viven lejos del ruido mediático, pero su éxito económico las ha devuelto inevitablemente al centro de atención. No por su apellido político, sino por su capacidad para reinventarse y triunfar en un terreno tan competitivo como el digital.

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