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Las dos mujeres de Alfonso Guerra: la invisible Carmen Reina y su affaire con María Jesús Llorente

Isabel Preysler recuerda en sus memorias el choque entre Miguel Boyer y Alfonso Guerra por su relación, pese a la animadversión de Guerra hacia la "beautiful people" y su propia vida sentimental intensa.

El exvicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra.

El exvicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra.europa press

David González
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En su libro de memorias Isabel Presyler recuerda que uno de los choques más importantes en su relación con Miguel Boyer fue el enfrentamiento de éste con Alfonso Guerra, vicepresidente político del Gobierno de Felipe González. Gabinete en el que Boyer ocupaba las carteras de Economía, Hacienda y Comercio. La nueva relación amorosa de Miguel e Isabel también generó fuertes choques con Alfonso Guerra. Aunque el número 2 del Ejecutivo odiaba lo que representaba el grupo de la beatiful people, Guerra también tenía una intensa vida sentimental.

Guerra lleva casado varios años con Carmen Reina con al que tiene un hijo, Alfonso 'Pincho' Guerra. Lo cierto es que en la actualidad, apenas se disponen datos sobre la mujer que tuvo que afrontar la infidelidad de su esposo con la sevillana María Jesús Llorente. Al igual que su marido, Reina fue una convencida opositora a los principios que dominaban durante la dictadura franquista. Durante los años sesenta, el matrimonio utilizaba la 'Librería Antonio Machado', situada en Sevilla y creada por ellos en 1969, como punto de encuentro de muchos de los futuros líderes socialistas.

Tal y como reveló en una entrevista a El País, la librería fue "un lugar de reunión, de agitación y también de orientación librera, dentro de nuestros conocimientos. Si nos solicitaban un libro que sabíamos de antemano que no era de calidad, lo expresábamos así a nuestro cliente, si nos preguntaba, aunque ello nos pudiese privar de una posible venta. Éramos libreros por vocación y poco comerciales".

El local, ideado como un referente en la Transición española, cerró sus puertas en el año 2004. En la actualidad, la pareja, que retomó su relación tras el escándalo del exvicepresidente con María Jesús Llorente, vive en uno de los chalets del exclusivo barrio de Santa Clara.

La historia de María Jesús Llorente

Durante los años ochenta, Alfonso Guerra sostenía una relación extramatrimonial con María Jesús Llorente Morales. Guerra, casado con Carmen Reina, tendría más tarde una hija con esta joven sevillana que por entonces tenía 25 años. Alma nacería en junio de 1983, en una clínica de Roma, ciudad donde María Jesús vivía y estudiaba Bellas Artes. A la niña le pusieron Alma en tributo al compositor preferido del vicepresidente, el músico Gustav Mahler. Alma era el nombre de la esposa del músico austriaco. El desplazamiento a Roma se realizó para impedir que la noticia del vínculo y el parto se difundiera en España, pero tanto la revista Diez Minutos como El País informaron sobre el nacimiento.

Pero ¿Quién era la atractiva compañera de Guerra? María Jesús Llorente era la sobrina política del empresario Javier Benjumea, expresidente de Explosivos Río Tinto, compañía donde en su momento había laborado Boyer.

María Jesús Llorente en la portada de 'Época' en 1990.

María Jesús Llorente en la portada de 'Época' en 1990.Archivo

El vínculo entre ambos se prolongó durante años, aunque nunca se formalizó. Y aunque su prioridad fue mantener la discreción, no lograron evitar que en ciertos instantes se vieran implicados en controversias, como cuando en plena recesión económica Llorente fue captada con prendas de lujo en una celebración o cuando se cuestionó que se le había asignado un contrato de restauración artística supuestamente por influencias.

Se trataba de la restauración de un tríptico que llegó de Flandes a Las Nieves, Gran Canaria, hace cinco siglos. Así, en julio de 1984 llegaron a la isla María Jesús Llorente y Ana Sánchez Lassa para llevar a cabo la restauración por encargo del Gobierno de Canarias y tras la elección de Matías Díaz Padrón, especialista en pintura flamenca del museo del Prado. La tarea generó gran polémica en los medios locales, que hablaban abiertamente de que el encargo se había hecho a "la compañera sentimental de Alfonso Guerra". A pesar de las críticas, Llorente y Sánchez Lassa completaron la obra y se despidieron de la isla con mayor escándalo aún, al declarar la pareja del vicepresidente que no le parecía conveniente para la preservación de ciertas esculturas que estas participaran en procesiones.

Llorente intentó siempre protegerse de la presión mediática e incluso demandó a algunos periodistas. Esto hizo con la revista VIPs, que publicó unas imágenes suyas en topless en una playa. La compañera de Alfonso Guerra argumentó ante los tribunales que no era una figura pública y que, por consiguiente, su desnudo no era de interés general, ganando el proceso. A principios de los noventa, la pareja puso fin a su relación y María Jesús declaró a Jesús Mariñas, para la revista Época, que no volvería "ni loca" con el político. Alfonso Guerra regresó con su esposa, Carmen Reina, madre de su hijo 'Pincho', de la que nunca se había separado legalmente.

Por su parte, Llorente continuó atrayendo, aunque en menor medida, la atención de los medios, que informaron sobre su siguiente romance con el pintor y escultor vasco Eduardo Úrculo. Sin embargo, el vínculo duró poco y el artista se casó con la que sería su viuda, Vicky. La relación dejó un legado artístico: un dibujo de María Jesús desnuda detrás de uno de sus lienzos, que terminaría en posesión de una mujer integrante de la beautiful people y considerada propietaria de una de las mejores colecciones privadas de arte de España, Ana Gamazo, la esposa del empresario Juan Abelló.

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