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Vuelven los Kennedy: un nieto de JFK esperanza del Partido Demócrata

Hijo de Caroline Kennedy, combina estudios en Yale y Harvard con una presencia viral en redes donde critica a Trump y exalta su ciudad. Su campaña mezcla legado “Camelot” con enfoque digital.

John Bouvier Kennedy Schlossberg

John Bouvier Kennedy Schlossberg. Redes

David González
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La saga Kennedy regresa al foco de la escena política estadounidense con Jack Schlossberg, el nieto de John F. Kennedy (JFK), quien a sus 32 años ha formalizado su candidatura demócrata por el 12º distrito congresual de Nueva York, el escaño que deja libre el veterano Jerry Nadler. Este paso, anunciado en redes sociales, no solo revive ilusiones de “Camelot” sino que posiciona al joven como posible trampolín hacia ambiciones mayores, incluida la presidencia, según expertos y medios especializados.

John Bouvier Kennedy Schlossberg (Nueva York, 19 de enero de 1993), conocido como Jack, es el único nieto varón del trigésimo quinto presidente de EE.UU. y de Jacqueline Kennedy Onassis. Hijo de la diplomática Caroline Kennedy, única descendiente viva del matrimonio presidencial, nacida el 27 de noviembre de 1957, y del diseñador Edwin Schlossberg, creció en el exclusivo Upper East Side de Manhattan. Caroline, embajadora en Japón (2013-2017) bajo Obama y en Australia (2022-2024) con Biden, contrajo matrimonio en 1986 y tuvo tres hijos: Rose (1988), Tatiana (1990) y Jack (1993). Ella vivió dos años en la Casa Blanca antes del magnicidio de 1963 y preside la Fundación Biblioteca John F. Kennedy, donde Jack integra el consejo y el comité del Premio Perfil de Coraje, entregado en 2017 a Barack Obama.

Pese a las tragedias que han golpeado a la dinastía, el asesinato de JFK, el accidente aéreo de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, o el respaldo de Robert F. Kennedy Jr. a Trump y su nombramiento como secretario de Salud, la familia sigue produciendo figuras públicas. Jack, con licenciatura en Historia por Yale (2015), Juris Doctor y MBA por Harvard (2022), y habilitado para la abogacía en Nueva York en 2023, reúne credenciales impecables. Tras Yale se reunió con su madre en Japón, dominó el japonés y trabajó en Suntory antes de regresar en 2017 para posgrados en Harvard.

Inmerso desde niño en alocuciones y documentos históricos familiares, declara “Mi abuelo es mi héroe” y ve su gestión como modelo de progresismo. En Vogue señalaba que “si vas a pedir a la gente que piense en algo serio, tienes que hacerlo entretenido o divertido… Eso es lo que hacen los grandes líderes”. Su sello es la fusión de herencia grave y enfoque digital: en TikTok, Instagram y X crea contenidos dinámicos, declama sobre skate, exalta Nueva York, sugiere planes locales y critica frontalmente a Trump, reprochando que “se cargó” el jardín de rosas de su abuela Jacqueline, y a J.D. Vance, aunque expresó afinidad por Usha Vance. Considera a Nancy Pelosi como “la mujer más importante en la política americana” y respaldó al alcalde Zohran Mamdani.

En su anuncio, Schlossberg afirma competir por “el distrito donde nací y crecí, donde cogía el autobús para ir a la escuela”. “Este distrito merece un representante que canalice su creatividad, energía y determinación hacia Washington”, enfocado en vivienda accesible, vías seguras, apertura gubernamental y “una economía del siglo XXI con empleos bien remunerados”. “No me presento porque tenga la respuesta a todos tus problemas. Lo hago porque la gente del distrito sí la tiene. Quiero escuchar vuestras historias, amplificar la voz e ir a Washington y actuar”.

John Bouvier Kennedy Schlossberg

John Bouvier Kennedy SchlossbergRedes

Aunque aspira por ahora a la Cámara Baja, su perfil (joven, carismático, con conexiones mediáticas, educación élite y narrativa cívica) evoca la “Nueva Frontera” de JFK con giro moderno: redes, humor, cultura pop y movilización online. “Me inspiro en el legado de servicio público de mi familia… tengo grandes sueños, pero sé que estoy intentando un impacto positivo hoy”, asegura.  Su madre Caroline ha apoyado totalmente la carrera de su hijo: “Me siento afortunada de haber tenido tan buenos ejemplos… y espero haber transmitido lecciones a mis hijos”, viendo en la generación de Obama, incluyendo a Jack, un potencial transformador.

Sin embargo, enfrenta retos: la presión del apellido exige excelencia casi inalcanzable; debe convertir notoriedad en logros tangibles ante rivales locales con más experiencia; y navegar un panorama dividido con coaliciones, crisis internacionales y económicas. El simbolismo Kennedy genera expectativas, pero también escrutinio por cada voto y decisión. Si gana en 2026 y se afianza, la pregunta sobre la Casa Blanca dejará de ser hipotética. Los medios ya lo llaman “el nuevo Kennedy que podría llegar al Despacho Oval”. En era de escepticismo político, su mezcla de tradición, formación, presencia digital y vitalidad juvenil podría cautivar, prometiendo días prometedores con convicción renovada.

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