Adiós a Encarnita Polo, el icono del flamenco-pop que sobrevivió a la estafa de las preferentes
De orígenes humildes en Sevilla, fue un revulsivo en la canción española en los 60 y los 70, sus últimos años marcaron problemas económicos, cáncer superado y un retiro misterioso en Ávila cerca de su hija.

Encarnita Polo.
En los años sesenta irrumpió en España un estilo musical que se denominó flamenco-pop, un producto con vocación de subgénero, que era más pop que flamenco. Una mezcla de los nuevos ritmos que llegaban al país con reminiscencias de la canción española. El rock americano y el pop inglés empezaron a hacerse huevo en las radios patrios y Juanita Reina o Concha Piquer convivían con Elvis Presley o los Beatles. El flamenco-pop fue la respuesta.
Encarnita Polo, fallecida este viernes 14 de noviembre a los 86 años en extrañas circunstancias, fue una de la pioneras de este estilo junto a otras como Rosa Morena o Conchita Bautista. María del la Encarnación Polo Oliva nació en Sevilla el 22 de enero de 1939 y tuvo unos comienzos habituales en toda opositora a folklórica: concursos radiofónicos. Ganó el primero cantando un bolero con 12 años y dos años después la familia emigró a Barcelona. En la ciudad condal Encarnita comenzó cantando en los intermedios de las sesiones dobles de los cines de barrio. De ahí dio el salto a hoteles y salas de fiestas en Barcelona y la Costa Brava.
En 1959 cuando se inauguran los platós de Miramar de TVE en Barcelona, Encarnita fue una de las pioneras de la televisión en España. Estoy hizo que se fijaran en ella y su belleza la abrió las puertas del mercado italiano. En el país transalpino hizo televisión y grabó algunos temas, además de dar el salto al cine con Scaramouche junto al ídolo nacional Domenico Modugno. También se puso ante los micrófonos junto a Claudio Villa o Gigliola Cinquetti.
Chismógrafo
Canción cachonda para Sara Montiel y caballo para Estefanía: Pedro Ruiz repasa su vida en anécdotas
David González
Fue a finales de los sesenta cuando dio el salto al éxito en España con canciones como La bala de Bonnie&Clyde, Pepa Bandera (versión de un viejo éxito de Lola Flores) o Paco, Paco, Paco que se volvió viral en 2009 gracias una montaje en el que sonaba sobre las imágenes del videoclip de Single Ladies de Beyoncé. Los arreglos de estos temas se debían al argentino Adolfo Waitzman. Se casaron en 1969, pese a que, como reconocería años después, Miguel Ríos, la advirtió sobre la naturaleza del compositor. El matrimonio terminaría una década después.
En común tuvieron varios éxitos y una hija, Raquel, a la que dedicaron una canción con su mismo nombre. Fueron los 70 los años de la mayor gloria artística de Encarnita. En esa década participó en el mítico programa Pasaporte de Dublín, emitido en 1970 y que tenía como objetivo elegir al representante de España en Eurovisión para la edición de 1971 que tenía lugar en la capital irlandesa. La nómina de concursantes es historia de la música popular española: Junior, Helena Bianco, Nino Bravo, Conchita Márquez-Piquer, Rocío Jurado o Karina. La ganadora fue esta última. No sin polémica, claro, ya que algunos de los concursantes acusaron a TVE de amañar el programa. Además, la tensión de Rocío Jurado y Karina con la hija de Concha Pirquer fue notable. Con Encarnita, sin embargo, doña Concha no tuvo problemas. Dicen que porque no la consideraba una competencia para su hija.
Luego llegaron años de problemas para producir su música. Editó álbumes como Cita en Madrid (1981), un disco en directo, Campana sobre campana (1986) de villancicos y Encarná (1992), su producción favorita, un disco donde, con la orquesta de RTVE, cantaba los clásicos de la copla que siempre quiso interpretar.
En los noventa su nombre volvió a la actualidad por sus colaboraciones con Encarna Sánchez en la radio y sus asociación musical con el grupo Locomía. Lo cierto es que hasta hace pocos años nunca dejó de grabar discos con las letras de autores como Luis Aguilé o su amigo Moncho Borrajo.
Las últimas décadas de su vida estuvieron marcadas por los problemas económicos. Primero, su marido Waitzman le dejó un ‘pufo’ importante que le llevó a perder su casa de toda vida a finales de los noventa. En 2002 la Justicia falló en su contra y tuvo que abandonar el domicilio.
Luego, Polo figuró entre las afectadas por el engaño de las preferentes en España, en su caso, de Bankia. Según se llegó a publicar perdió 70.000 euros y se vio obligada a vender sus joyas para poder hacer frente a su situación económica.
En agosto de 2021 concedió una entrevista en La Razón donde comunicaba que se había trasladado a vivir a Ávila y que había superado con éxito un cáncer de mama. "Lo cogieron a tiempo y, gracias a Dios, no tuvieron que extirparme el pecho. Sigo con revisiones y esas cosas. No tengo miedo. Creo que he vencido a la enfermedad, pero el cáncer se queda ahí, y de buenas a primeras sale por otro lado. Es muy traicionero, es como un mal novio, o un mal marido", explicaba la tonadillera.

Encarnita Polo.
Se había instalado en la ciudad castellana se instaló para vivir cerca de su hija Raquel y aseguraba que vivía con una pensión de 900 euros. Hasta hace un par de años siguió haciendo intervenciones en televisiones como Telemadrid junto a Daniel Diges o Canal Sur con Toñi Moreno donde seguía siendo la Encarnita de siempre con sus pelucas, uno de sus signos distintivos. El autor de este texto la conoció precisamente hace años haciendo un reportaje donde la artista posó con su colección de apósitos capilares. Siempre demostró la sevillana un particular sentido del humor incluso en sus peores momentos.
Su muerte rodeada aún de misterio nos traslada la imagen de una Encarnita Polo que dejó de aparecer en los medios hace poco más de un año y que se encontraba en una residencia. Un final lejos de los focos, seguramente para favorecer que su recuerdo siempre quede uno a la de una mujer vital que hizo de la máximo ‘al mal tiempo buena cara’ un sello.