Enorme confusión en RTVE: la ‘muerte’ de Chelo García Cortés en directo
Carmen Cervera, la baronesa Thyssen, no dudó en dar el pésame a la pareja de la periodista gallega. En la televisión pública ella misma tuvo que desmentir su luctuoso supuesto final

Chelo García Cortés y Sofía Cristo, este pasado junio en Madrid.
Chelo García Cortés lleva media vida contando la realidad de otros; lo que nunca imaginó es que tendría que salir en directo a desmentir la suya propia. Pero así está el ecosistema digital: rápido, cruel y, a veces, grotesco. Esta vez, el bulo que corría como pólvora por redes la daba por muerta. Y Chelo, que ha sobrevivido a primicias, guerras en plató y a la trinchera de Sálvame, tuvo que aparecer en televisión para aclarar algo tan elemental como que sigue respirando.
Nada más pisar el plató de L’altaveu (2CAT), Danae Boronat le preguntó, como si supiera algo que la audiencia aún no: «¿Cómo estás?».
Chelo respondió con la única herramienta que nunca pierde: el humor.
—Mira, estoy viva —soltó, alzando las manos con una media sonrisa que mezclaba alivio e indignación.
La periodista explicó que había permanecido callada ante el bulo porque ya está curada de espantos, pero que una alerta de una compañera cambió el panorama. Nausicaa Hernández —que justo había estado con la baronesa Thyssen— le mandó un mensaje urgente. Tita Cervera, al parecer, había dado el pésame a Marta Roca Carbonell, pareja de Chelo, convencida de que esta había fallecido.
Chelo lo relató aún incrédula:
—La baronesa ha mandado un mensaje muy cariñoso a Marta diciendo que sentía mucho lo de Chelo… No, Tita: estoy viva. Gracias por el cariño, pero mi sangre sigue aquí.
El plató estalló en risas nerviosas, pero Chelo García Cortés no tardó en desenfundar la parte seria del asunto. "No se puede seguir así. ¡Basta ya de mentiras y de falsas noticias!", protestó, golpeada esta vez por el impacto personal de un bulo que, más que dañino, cruza la frontera de lo macabro.
Porque una cosa es ver cómo tu nombre circula entre rumores y especulaciones —oficio conocido para quien ha vivido décadas en televisión— y otra muy distinta es que te entierren sin permiso. De ahí su frase final, medio advertencia, medio declaración de intenciones:
—Estoy viva… ¡y pienso dar mucha guerra!
La mejor forma de contestar a un bulo es seguir contando la historia uno mismo. Y Chelo, desde luego, no piensa ceder esa exclusiva.
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