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Clemente Lequio confirma la grave acusación contra su padre y se alegra de su despido de Telecinco

El hijo del conde más televisivo, el único que tuvo con Antonia Dell’ Atte, no se ha cortado a la hora de valorar las sombras del pasado de su progenitor. No le duele su cancelación de Mediaset

Alessandro Lequio en Madrid, en una imagen de archivo.

Alessandro Lequio en Madrid, en una imagen de archivo.GTRES

David Lozano
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La última semana ha sacudido un viejo conflicto familiar envuelto en acusaciones de malos tratos. Tras las recientes denuncias de Antonia Dell’Atte —la madre de Clemente— contra Alessandro Lequio, señalándole por abusos, su hijo ha decidido romper su silencio de una forma cruda y directa. A través de un escueto, pero demoledor mensaje en Instagram, Clemente Lequio ha mandado un aviso: “La vida siempre te devuelve lo que siembras. Siembras daño, y volverá igual. Nadie puede escapar del karma”

En apenas unas líneas, el joven parece dejar claro de qué lado está, respaldando con firmeza el testimonio de su madre, que lleva décadas denunciando maltrato. Ese post —acompañado de la imagen de un conejo, símbolo del paso del tiempo— llega justo después de que la esposa actual de Lequio, María Palacios, rompiera su silencio para defender al excolaborador televisivo afirmando que jamás ha vivido episodios de violencia con él.

Lo llamativo, tal y como recoge Jaleos del Corazón,no es solo la contundencia del mensaje, sino la crudeza del gesto. Clemente, que habitualmente evita los focos, ha decidido emplear su visibilidad en redes para denunciar lo que él considera injusticia, apoyando a su madre públicamente. Sus palabras calan como un grito contenido que pone al padre —y al escándalo mediático que ahora atraviesa— bajo el escrutinio de quien menos esperaba hablar: su propio hijo.

Este giro toma aún más fuerza si recordamos que, en el año 1999, Lequio admitió públicamente “haber dado bofetones a las mujeres”, calificándolos de “light”. Aquella confesión, cuestionada en su momento, ha reaparecido con otro eco ahora.

Para Dell’Atte, su hijo no solo representa un brazo armado de su verdad: su publicación es un respaldo público —un latigazo simbólico a quien durante décadas ha intentado acallar sus denuncias. Para Lequio, en cambio, la situación empeora: su despido fulminante de Mediaset España (en el momento del despido colaboraba con el matinal Vamos a Ver de Telecinco) tras las denuncias, y ahora esta nueva fractura familiar, colocan su reputación contra las cuerdas.

En definitiva, el mensaje de Clemente Lequio no es un berrinche familiar, sino una sentencia mediática: clara, directa e implacable. Un grito que pone el foco no sobre los rumores, sino sobre las consecuencias de un pasado que, lejos de enterrarse, vuelve con fuerza. Y, más que una avalancha de palabras, parece una advertencia: “el daño se siembra, y tarde o temprano vuelve”.

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