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"He tenido discusiones terribles con mi hija. Pero sigue siendo mi hija": La confesión más desgarradora de Juan Carlos I

Juan Carlos I y su relación con la infanta Cristina, el caso Nóos y la abdicación según sus propias memorias

Juan Carlos I, en una de sus contadas apariciones tras su abdicación, mantiene una presencia simbólica mientras sigue apartado de la vida institucional.

Juan Carlos I, en una de sus contadas apariciones tras su abdicación, mantiene una presencia simbólica mientras sigue apartado de la vida institucional.Getty Images

Patricia de la Torre
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No es habitual que un rey emérito hable con tanta crudeza de su familia, sus errores y su exilio. Pero Juan Carlos I, en sus memorias tituladas 'Reconciliación', lo hace sin rodeos. "He tenido discusiones terribles con mi hija. Pero sigue siendo mi hija". Así arranca uno de los pasajes más íntimos, duros y reveladores del testimonio del monarca sobre su hija Cristina y el caso Nóos.

Lejos de esquivar los momentos más polémicos de su vida, Juan Carlos I los expone directamente en sus memorias. Sobre el escándalo que sacudió a la institución, escribe: "Desgraciadamente, mi hija se vio salpicada y, de rebote, la Corona también." Añade que el proceso judicial fue devastador para la familia: "Durante dos años consecutivos, Cristina y su familia estuvieron ausentes de las cenas de Navidad en la Zarzuela."

Confiesa su decepción por la actitud de su hija en el día más simbólico de su vida pública: "El día de mi abdicación le dije que no era bienvenida. Ella no había hecho ninguna aparición pública desde que habían empezado sus problemas." Esta frase revela el grado de tensión entre padre e hija, aunque más adelante se esfuerza en mostrar que el vínculo no se ha roto del todo: "Nunca hemos dejado de hablarnos, nunca me separó de mis nietos, que me parecen maravillosos (...). Su afecto es precioso para mí."

El rey emérito recuerda también las duras decisiones que afectaron a Cristina, como la retirada de su título por parte de su hermano: "Fue mi hijo Felipe, ya en su calidad de Rey, en 2015, quien, en el cincuenta cumpleaños de Cristina, la despojó de su título." Y alude a la lucha por mantener la unidad familiar pese a las tensiones: "La presión mediática llegó a tal extremo, que intenté aplacar las críticas sacrificando la unidad familiar."

Uno de los pasajes más significativos aborda su sensación de aislamiento tras su salida del trono: "Hoy estoy recluido en Abu Dabi, me pregunto si hice lo correcto."

En medio de esa narrativa íntima, el exjefe del Estado también habla de su papel en la historia reciente de España: "Por fin había cumplido mi misión: normalizar la monarquía en España y modernizar el país." Y el precio que pagó por ello: "ya no tenía ni suficiente energía ni voluntad."

Para muchos, esta es la parte más sorprendente del libro: su voluntad de mostrar vulnerabilidad. "Mi debilidad física me hizo reflexionar." "Estaba agotado por la apnea del sueño que me despertaba por las noches y por los constantes dolores derivados de mis numerosas operaciones."

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