ESdiario

Los desastres y cancelación de Robert Gavin tras divorciarse de Telma Ortiz le ponen la vida del revés

Tras meses de rumores, la hermana de la Reina Letizia puso fin a su relación, en una ruptura silenciosa que ha marcado caminos opuestos: ella despega y él se hunde como nunca.

Telma Ortiz y Robert Gavin Bonnar, en junio de 2019.

Telma Ortiz y Robert Gavin Bonnar, en junio de 2019.GTRES

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Durante meses, los rumores se deslizaron como una sombra inevitable: la relación entre Telma Ortiz y el abogado irlandés Robert Gavin Bonnar estaba definitivamente rota. La confirmación llegó discretamente a finales de septiembre, casi en susurros, como si sus protagonistas quisieran evitar que el asunto terminase convertido en un espectáculo. Nada de comunicados, nada de entrevistas: únicamente hechos. Telma dejó la vivienda familiar meses atrás y la historia sentimental que empezó en unas pistas de esquí en Andorra terminó como un capítulo cerrado, sin fanfarria y con un poso amargo, además de mucha polémica tal y cómo les ha venido contando ESdiario.

La ruptura, según se deslizó desde el portal Vanitatis, fue bastante más compleja de lo que se ha contado. “Ha sido un proceso muy duro… íntimo y escabroso”, decía una fuente. Y esa frase suena a mucho más de lo que se quiso verbalizar públicamente.

Mientras Telma Ortiz ocupa ahora un puesto de alto nivel en el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe —asesora senior nada menos—, la situación profesional de Bonnar ha tomado una dirección opuesta. Su última novela ha desaparecido del mercado y su actividad como abogado también se tambalea al romperse los vínculos que construyó desde España.

Y a ello se suma otro dato difícil de digerir: los problemas económicos. Diversas fuentes dan por hecho que la pareja abandonó su casa de La Moraleja porque sostenerla se había vuelto insostenible, especialmente cuando era Telma quien asumía la mayor parte de los gastos.

Novela retirada y un futuro incierto

La retirada de El cuarto poder, su obra más reciente, ha sido un golpe severo. Gavin la describía como un juego narrativo entre poder, dinero y sexo. Pero las ventas no acompañaron y al separarse de Telma rompió también su contrato editorial.

El panorama laboral tampoco ayuda. Tiene negocios abiertos entre Irlanda y España, y dos hijos con la músico Sharon Corr, la violinista de The Corrs, quien llegó a dedicarle una canción tan elocuente como su título: El iluso y el escorpión.

Gavin Bonnar evitó siempre dar demasiadas explicaciones. Rehusó entrevistas, habló lo justo y ahora su futuro inmediato es una incógnita. Pero sí dejó deslizar una frase significativa: “Quiero mucho a mi familia política, pero por motivos obvios no puedo hablar de ella”.

Su vínculo con España, que llegó a describir casi como una segunda casa, se ha desvanecido junto a Telma. Y si alguna vez existió la posibilidad de recomponer lo que tenían, esa puerta parece definitivamente cerrada.

Telma ha seguido adelante. Nuevo trabajo, nueva casa, vida con sus hijas, y el apoyo silencioso pero firme de sus padres. La separación ha sido dolorosa, pero no ha frenado un camino profesional que, ahora mismo, vive uno de sus momentos más sólidos.

Y quizá ese sea el punto final: donde unos retroceden, otros continúan. Con discreción, sí, pero sin detenerse.

tracking