Julia Otero habla de su cáncer y confiesa su peor pesadilla “en el tubo del TAC”
La periodista de Onda Cero, ahora en los fines de semana, reconoce que la ansiedad aumenta con el paso del tiempo y lanza un mensaje claro sobre la importancia de la prevención.

Julia Otero, en Julia en la Onda de Onda Cero en la Fundación Cajasol.
Julia Otero, una de las voces más icónicas de la radio y la comunicación en España, ha vuelto a hablar sin filtros sobre su batalla contra el cáncer. Esta vez lo ha hecho en un contexto muy especial: ante las cámaras, en un programa solidario dedicado a recaudar fondos para la investigación de la enfermedad que ella misma ha vivido en primera persona. Su relato, crudo y sincero, se ha convertido en una de las intervenciones más potentes de La Marató de TV3, un proyecto televisivo que este año ha dirigido su mirada hacia el cáncer.
El diagnóstico de Julia llegó en 2021, después de una revisión médica rutinaria que derivó en la confirmación de un cáncer de colon. Fue un momento que ella misma ha descrito como brutal: “Me lo dijeron sin anestesia”, rememora con la calma de quien ha escalado un Everest emocional que no se ve desde fuera. Desde ese día, la periodista ha transitado por un camino de “altibajos emocionales y físicos”, una montaña rusa que hoy sigue recorriendo con honestidad y valentía.
Regresar al foco público para hablar de su proceso no ha sido fácil. En el plató, acompañada por su exmarido —y gran amigo— Ramón Pellicer, y junto a uno de los oncólogos más reconocidos del país, el doctor Josep Tabernero, Otero ofreció una mirada abierta sobre lo que significa vivir con cáncer cuando la meta —los cinco años de seguimiento— aún está por alcanzarse. “Si nos encontráramos en un pasillo o en un ascensor, te diría que me encuentro bien, muy bien. Pero sí, estoy bien provisionalmente, como lo estamos todos los enfermos de cáncer”, explicó con una mezcla de serenidad y realismo.
Lo que más golpea de su relato no son las cifras o las estadísticas, sino la realidad humana del miedo que acompaña a cada revisión. “Cada vez que entro en el tubo del TAC, lo hago convencida de que volverá a salir una mancha”, confesó Otero. Esa frase, aparentemente simple, resume la incertidumbre crónica que acompaña a quienes han pasado por esta enfermedad: la esperanza y el temor conviven en cada sala de espera, en cada control médico.
La periodista, ahora en los fines de semana de Onda Cero tras dejar las tardes a diario en la emisora de Atresmedia, detalló que la ansiedad no disminuye con el tiempo; de hecho, según ella, aumenta a medida que se acerca la llamada “meta de los cinco años”, el hito que muchos especialistas consideran como la frontera simbólica de la curación. “La salud es una historia muy provisional”, subrayó, recordando que los pacientes oncológicos no viven en un estado de certeza permanente, sino en un continuo vaivén entre la amenaza y el alivio temporal.
El regreso de Julia al trabajo, un año después de reincorporarse a su vida profesional tras el tratamiento, ha sido una de las piezas más alentadoras de su proceso. Ha vuelto a hacer radio, a conversar con entrevistas y voces, y a vivir el periodismo como siempre lo hizo, con energía y compromiso. Pero incluso ese regreso, que muchos celebrarían como un triunfo, viene acompañado de una sombra persistente: el miedo antes de cada control médico, el nudo en la garganta cuando se acerca un TAC o una prueba.
Otero no elude los recuerdos más duros de su diagnóstico inicial: aquel día en el que una revisión rutinaria se convirtió en la peor noticia de su vida y donde comenzó una serie de tratamientos que la empujaron a una lucha física y mental titánica. Y también ha querido aprovechar su testimonio para enviar un mensaje claro sobre la prevención y los programas de cribado: “Si yo lo hubiera hecho antes, me habrían encontrado un pólipo y no habría pasado por todo lo que he pasado”, advirtió, invitando a no ignorar las señales y a acudir a los controles.