Mette-Marit habla en Navidad de la crisis por su salud y los problemas judiciales de su hjo Marius

En pleno corazón de las fiestas, la esposa del príncipe Haakon afronta un doble golpe: el agravamiento de su fibrosis pulmonar crónica, que ha llevado a los médicos a preparar un posible trasplante de pulmón, y la inminente sombra del juicio contra su hijo mayor, Marius Borg Høiby, acusado de 32 graves delitos, entre ellos varias violaciones, que comenzará el próximo 3 de febrero.

Mette-Marit en televisión.Archivo

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Las Navidades de 2025 no están resultando sencillas para la princesa Mette-Marit de Noruega. La esposa del príncipe heredero Haakon vive un período particularmente delicado, marcado por desafíos tanto en su salud personal como en el ámbito familiar. Por un lado, su fibrosis pulmonar crónica, diagnosticada en 2018, ha experimentado una clara evolución negativa en los últimos meses. Pruebas realizadas este otoño han revelado un deterioro significativo, lo que ha llevado a los médicos del Rikshospitalet a iniciar los preparativos para evaluar la posibilidad de un trasplante de pulmón. 

Aunque aún no se ha decidido cuándo entraría en lista de espera, la princesa ha expresado su deseo de continuar con sus compromisos oficiales en la medida de lo posible, adaptando su agenda para priorizar el descanso y la recuperación. Esta noticia, anunciada días antes de Navidad, ha añadido una capa de preocupación a unas fiestas ya de por sí complicadas.

Por otro lado, el proceso judicial contra su hijo mayor, Marius Borg Høiby, fruto de una relación anterior al matrimonio con Haakon, genera una profunda inquietud. Marius, de 28 años, enfrenta 32 delitos graves, entre ellos cuatro acusaciones de violación, violencia machista, amenazas y daños. El juicio, que se celebrará en el Tribunal de Distrito de Oslo, está programado para comenzar el próximo 3 de febrero de 2026 y podría extenderse hasta marzo, con múltiples sesiones y más de 40 testigos citados. Este caso, que estalló en agosto de 2024 con la primera detención de Marius, ha sacudido a la monarquía noruega y generado un intenso escrutinio público.

A pesar de las dificultades, hace apenas unos días la familia real compartió su tradicional felicitación navideña, una fotografía tomada en el Palacio Real que muestra a los reyes Harald y Sonia sentados en primer plano, con Haakon, Mette-Marit, la princesa Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus de pie detrás. La imagen proyecta unidad y serenidad, destacando la presencia de todos los miembros oficiales de la institución, en un gesto que busca transmitir fortaleza ante la adversidad. Marius, que no forma parte oficial de la Casa Real, no aparece en la postal, reforzando la separación entre lo privado y lo institucional.

En estas fechas, hemos vuelto a ver a Haakon y Mette-Marit en la televisión pública NRK, en el programa anual que repasa el año de la familia real, abordando con cautela el delicado tema de Marius.

"Por supuesto, pensamos mucho en cómo sería estar en esa situación para todos los que, de una u otra forma, son parte del caso. Todos sus seres queridos, sus familias, sus allegados. Esto es difícil para todos", deslizó el príncipe. Y aclaró: "Tenemos una postura definida, pero todavía no es el momento de explicarla. Será un asunto que trataremos cuando corresponda".

Entonces intervino la propia Mette-Marit. "Creo que ha sido bastante exigente que me acusaran de cosas tan graves, cosa que por supuesto no he hecho", explicó, muy resignada. Y sobre cómo ha vivido como madre este proceso judicial, confesó: "Lo que más me dolió fue que nos juzgaran por cómo actuamos como padres, por no haberlo tomado en serio".

Marius Borg.

"Ser padre es una de las experiencias más vulnerables que se pueden vivir, especialmente en nuestra situación. Implica una enorme carga de culpa propia. Que nos critiquen tan duramente en un momento en el que intentamos hacer lo mejor posible, buscando ayuda profesional y recibiéndola, no solo nosotros, también el padre de Marius, resulta muy difícil. Cuando se realizan críticas tan severas sobre lo que haces, al menos deberían basarse en hechos correctos", reconoció, con el rostro visiblemente serio.

Y añadió: "Por supuesto, cometemos errores como cualquier persona; es algo con lo que tenemos que vivir. Así es ser humano, así es ser padre".

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En un año marcado por enfermedades, escándalos y tensiones, la princesa heredera afronta estas fiestas con resignación y esperanza, arropada por su familia cercana, mientras la monarquía noruega busca mantener su estabilidad ante los desafíos que trae el nuevo año.