La madre de Lola García, nueva pareja de Kiko Rivera, rechaza su relación
Mientras Kiko echa el resto en su nueva historia de amor con la bailarina, la madre de ella afirma que “no quiere saber nada” del tema y niega estar conforme con el revuelo mediático

Kiko Rivera y Lola, en una fotografía subida a su Instagram
Kiko Rivera ha amanecido 2026 envuelto en una nueva polémica sentimental. No basta con haber dado carpetazo a más de una década de matrimonio con Irene Rosales; ahora, según ha mostrado El Tiempo Justo desde Méntrida, la localidad natal de Lola García, la madre de la bailarina no estaría nada contenta con la relación con el DJ y ha dejado claro que “no quiere saber nada de esto”.
Un reportero del programa se trasladó al pueblo para intentar recabar impresiones y contactó con familiares, vecinos y la propia madre de Lola, quien, aunque prefiere mantenerse al margen de las cámaras y no quiso aparecer en pantalla, transmitió un mensaje directo y cortante a los medios: “pasa” de la relación entre su hija y Kiko y dejó entrever su rechazo a involucrarse en el debate mediático que ahora ocupa portadas y platós.
Los testimonios recogidos entre los vecinos también apuntan a que la familia de Lola no estaría muy conforme con la noticia que ha salido a la luz, algo que ha generado sorpresa y cierta tensión en Méntrida. “Son una familia muy discreta”, comentaron, mientras el periodista aseguraba que “no les hace ninguna gracia que estemos aquí los medios”.
El choque entre la vida íntima y la exposición pública es evidente: mientras Kiko Rivera celebró con orgullo su romance con Lola y llegó a decir que “estoy enamorado de una mujer que no solo tiene la cara más bonita del mundo, sino también un alma increíble”, según publicó en redes sociales, la reacción familiar en su entorno más cercano ha sido diametralmente opuesta.
La madre de Lola —que insiste en no querer protagonismo— representa el lado menos mediático y más crítico de este nuevo idilio del DJ, lo que añade un nuevo capítulo a una historia que ya ha dado mucho que hablar desde su confirmación pública.
Este pulso entre una relación amparada por declaraciones de amor y la reticencia familiar subraya la presión mediática que acompaña cada paso de Kiko Rivera, y abre interrogantes sobre cómo se gestionará el impacto emocional entre quienes rodean a la pareja cuando la vida privada termina siendo, de forma inevitable, un tema de interés nacional.