Agatha Christie y España: 50 años después, entre Mallorca y las cartas perdidas a una folklórica
En nuestro país también tiene miles de lectores, además, de una relación especial pero extraña con España. Nunca se supo si estuvo o no en Mallorca a ciencia cierta y tuvo una curiosa relación con una conocida tonadillera.

Agatha Christie
El 12 de enero de 2026, se cumplen exactamente cincuenta años desde el fallecimiento de Agatha Christie, la "Reina del Crimen", quien murió a los 85 años en su casa de Wallingford (Oxfordshire, Inglaterra). Su legado como la novelista más vendida de la historia, con más de dos mil millones de ejemplares, sigue vigente, inspirando adaptaciones, series (como el estreno próximo en Netflix de Agatha Christie: El misterio de las siete esferas) y homenajes en su natal Reino Unido. Más allá de sus icónicos detectives Hércules Poirot y Miss Marple, Christie mantuvo vínculos personales y creativos con España que resaltan su faceta viajera y su capacidad para inspirarse en entornos reales.
Uno de los episodios más curiosos de su conexión con España involucra a la bailaora flamenca Carmen Salazar, conocida artísticamente como La Camboria. En la década de 1960, durante una actuación en el Teatro Scala de Londres, Agatha, a quien le encantaba moverse en metro pese a tener chófer. vio un cartel publicitario de Carmen en una estación. Fascinada por su imagen racial y expresiva (tumbada en playa, vestida de flamenca con navaja en la liga), compró entradas y asistió al espectáculo junto a su esposo, el arqueólogo Max Mallowan. Surgió una amistad profunda que duró hasta la muerte de Christie en 1976. La escritora quedó tan impresionada por el baile y la personalidad de Carmen que incluso escribió una obra de teatro especialmente para ella, aunque finalmente no se estrenó por cuestiones de derechos cedidos a una editorial.
La relación se mantuvo a través de correspondencia: cuando Agatha estaba en España o de viaje, enviaba cartas manuscritas dirigidas a "Dear Carmen…", que Lauren Postigo (esposo de La Camboria durante casi cuarenta años) traducía, y Carmen dictaba las respuestas. Estas cartas, junto con fotos de encuentros familiares (incluyendo visitas a la casa de Christie en Londres cada 24 de abril por el cumpleaños de Carmen), se convirtieron en tesoros personales. Tras la muerte de Lauren Postigo en 2006, surgió una controversia familiar: La Camboria y su nieto Frank Postigo reclamaron estos objetos como legado, pero la viuda Yolanda Mora los retuvo. En 2015, Yolanda admitió en una entrevista conservar las cartas, negándose a revelar su contenido por ser "privado y personal". El caso judicial se cerró a favor de Yolanda, y La Camboria falleció en abril de 2021 sin recuperarlos. Hoy, el paradero exacto de esas misivas sigue siendo un enigma.
Otro lazo destacado de Christie con España es su estancia en Mallorca, específicamente en Puerto de Pollença (Port de Pollença), a principios de los años 30 (probablemente 1932 o 1933, aunque hay indicios de visitas posteriores, incluso en los 50 o 60). Pasó unos quince días en este rincón idílico del noroeste de la isla, entre el Mediterráneo y la Sierra de Tramuntana, entonces un modesto pueblo de pescadores lejos del turismo masivo. Se hospedó en uno de los mejores hoteles de la zona. Se especula con el Illa d’Or, Formentor o Sis Pins, sin confirmación definitiva; algunos sitúan su estancia cerca del Calvari o en una casa pequeña del puerto. Le cautivaron el paseo marítimo, las playas paradisíacas enmarcadas por montañas, Punta Avanzada, con su fortaleza del siglo XVII contra piratas, y vestigios romanos.

La amistad de Agatha Christie y La Camboria en la prensa.
Esta belleza inspiró directamente su cuento Problema en Pollensa (Problem at Pollensa Bay), publicado en 1935 en la revista Strand Magazine (con ilustraciones de Jack M. Faulks) y luego en colecciones como The Regatta Mystery (1939). El relato, protagonizado por el detective Parker Pyne, comienza con su llegada a Palma desde Barcelona y su frustración al hallar los hoteles abarrotados por el auge turístico invernal entre británicos y americanos; opta por un lugar caro como Formentor antes de dirigirse al norte. La trama gira en torno a una madre preocupada (Lady Charlett) que contrata a Pyne para evitar que su hijo arruine su vida con una "terrible mujer", en un clásico estilo de intriga psicológica y precisión descriptiva del entorno mallorquín. El cuento ha generado debates en la prensa local sobre el hotel exacto, sin resolución concluyente, pero resalta cómo Christie capturó la serenidad y el encanto de Pollença.
En este aniversario luctuoso, la huella de Agatha Christie en España, a través de una amistad epistolar con una bailaora flamenca y una inspiración literaria en un paraíso balear, recuerda que su genio no solo creó misterios, sino que también se dejó cautivar por culturas y paisajes lejanos, dejando un rastro perdurable en ambos lados del mapa.