Escándalo internacional: Julio Iglesias acusado de abusos sistemáticos por dos exempleadas
Una investigación periodística de tres años saca a la luz acusaciones graves contra el cantante español por parte de dos exempleadas que trabajaron en régimen interno en sus residencias de República Dominicana y Bahamas.

Julio Iglesias, en una foto de archivo.
Una exhaustiva investigación periodística realizada durante tres años por elDiario.es en colaboración con Univision Noticias, el principal medio hispano en Estados Unidos, ha sacado a la luz graves acusaciones contra el cantante Julio Iglesias, de 82 años. Dos antiguas trabajadoras suyas, contratadas en 2021 bajo régimen interno en sus residencias de Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas), lo acusan de agresiones sexuales, abusos de poder, acoso y un entorno laboral marcado por el control estricto y las humillaciones.
Una de las exempleadas, que entonces tenía 22 años y realizaba labores de servicio doméstico (limpieza y cocina), describe un ambiente que califica como "la casita del terror": "Me sentía como un objeto, como una esclava en pleno siglo XXI". Relata penetraciones no consentidas casi a diario, que ocurrían al finalizar su turno laboral, cuando Iglesias la convocaba a su habitación. Según su testimonio, el cantante le introducía los dedos por vía anal y vaginal sin su consentimiento, y "me usaba casi todas las noches". En muchos episodios intervenía también una empleada de mayor rango (su supervisora), quien participaba en las prácticas o las facilitaba.
La mujer denuncia tocamientos violentos ("me cogía muy duro la vulva y me dolía mucho"), bofetadas intensas en la cara cuando expresaba rechazo, e insultos cuando se negaba: "Cómo no voy a estar con él, que hay muchísimas modelos muriéndose por estar con él". Afirma que Iglesias la obligaba a participar en tríos entre empleadas mientras él se masturbaba, y le preguntaba insistentemente sobre sus preferencias sexuales ("si le gustaban los tríos, si le gustaban las mujeres y si era de mente abierta"). En un incidente particularmente doloroso, durante un episodio de ciática del cantante, relata haber pasado horas practicándole sexo oral ("pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito") para aliviarle el dolor, incluso jalándole la cabeza si intentaba parar o se dormía.
La otra exempleada, que trabajaba como fisioterapeuta personal, coincide en describir un entorno de aislamiento, control y abuso de poder. Ambas mencionan revisiones médicas obligatorias organizadas por la encargada, quien, según ellas, participaba o facilitaba las peticiones sexuales, que incluían chequeos ginecológicos y pruebas para detectar enfermedades de transmisión sexual. Además, denuncian la ausencia de contratos escritos, prohibiciones estrictas (no salir de la vivienda por temor a contagios, no relacionarse con otros empleados ni mantener relaciones sentimentales), control de sus teléfonos móviles, y un clima de humillaciones, insultos y menosprecios constantes por parte del artista.
Las dos mujeres relatan haber sufrido graves secuelas psicológicas, como ansiedad, depresión y necesidad de terapia. Han buscado asesoramiento legal y han compartido sus testimonios para alertar a otras posibles víctimas y evitar que se repitan situaciones similares.
Hasta el momento, ni Julio Iglesias ni su abogado han respondido a las múltiples solicitudes de los medios para recabar su versión de los hechos. Una de las encargadas mencionadas en los relatos ha calificado las acusaciones de "patrañas" y ha expresado admiración y respeto hacia el cantante, describiéndolo como "humilde, generoso y respetuoso con las mujeres". La investigación se basa en entrevistas consistentes con las denunciantes (realizadas durante más de un año), contrastadas con pruebas documentales (fotografías, mensajes, registros de llamadas, visados e informes médicos), y en testimonios de otras exempleadas que describen patrones similares de control y tensión en las residencias del artista a lo largo de décadas.