María Patiño impacta en "No somos nadie" y arrasa: "He normalizado que me toquen el culo"
La periodista y presentadora de TEN se sube al carro del escándalo del que todo el mundo habla para narrar en primera persona su propia experiencia.

María Patiño en "No Somos Nadie".
Es el escándalo internacional del que todo el mundo habla en las últimas horas. Las graves acusaciones de extrabajadoras de Julio Iglesias sobre acoso y abuso sexual que han dado la vuelta al mundo coparon este martes todos los medios y programas de televisión, tanto de corazón como de política y actualidad. No podía faltar No Somos Nadie de TEN que también se explayó sobre el asunto con gran aceptación entre su público habitual. De hecho, logró mejorar ostensiblemente sus cifras de audiencia ascendiendo este martes hasta el 1.8% de cuota de pantalla delante de 151.000 espectadores, sus registros más altos desde el pasado 16 de diciembre.
Entre otras cosas, el formato heredero de Sálvame y de Ni que Fuéramos Shhh aprovechó para concienciar sobre determinadas actitudes que antaño estaban permitidas y ya no. En este punto fue María Patiño la que llevó la voz cantante hablando en primera persona de su propia experiencia a lo largo de los muchos años que lleva en la profesión.
Porque, según su testimonio, a lo largo de su carrera ha tenido que soportar determinadas actitudes como permitir que le tocaran el culo y normalizarlo: "Yo he normalizado hacer una entrevista y que me toquen el culo", reveló en el "pisito" este martes.
Más aún, reflexionó, a mayores encima era ella la que sentía vergüenza en este tipo de situaciones mientras el resto lo vivían de manera burlona: "La que sentía vergüenza era yo. Los que se reían viendo secuencias de Jesulín de Ubrique eran mis compañeros", explicó en referencia a un momento muy comentado que vivió en el pasado con el torero. Momento que en su día "se convirtió en un choteo nacional en el que yo era la que sentía vergüenza, siendo yo la víctima de la situación".
En este sentido, quiso reflexionar sobre el hecho de que aún haya personas que lo cuestionen o lo nieguen como un síntoma de que "todavía queda mucho por evolucionar".