La infanta Cristina rompe con el pasado y estrena novio consolidado: ya conoce a sus cuatro hijos
La hermana del Rey Felipe VI ha rehecho su vida sentimental tras el divorcio de Iñaki Urdangarin y avanza con discreción pero firmeza en una relación que ya ha superado la fase de prueba, con encuentros familiares incluidos.

Infanta Cristina.
La infanta Cristina de Borbón ha decidido abrir una nueva etapa en su vida sentimental tras el divorcio de Iñaki Urdangarin. Fuentes cercanas a su entorno confirman que mantiene una relación estable con un empresario británico de ascendencia árabe, un hombre de mundo dedicado al comercio internacional que ya ha sido presentado a sus cuatro hijos: Juan, Pablo, Miguel e Irene.
A sus 60 años, la hermana del rey Felipe VI no ha renunciado al afecto. Lejos de optar por el retiro emocional como su hermana Elena, Cristina ha elegido avanzar con discreción, pero con firmeza. El vínculo no surgió de forma repentina: comenzó como una amistad, se fortaleció con el tiempo y se consolidó en noviazgo. No hubo relámpagos románticos, sino una conexión que fue ganando intensidad de manera natural.
El empresario, vinculado al desarrollo de centros comerciales en ciudades como Londres, Ginebra, Barcelona y Abu Dabi, se mueve con soltura entre aeropuertos y consejos de administración. En la capital catalana, su nombre aparece asociado a un edificio emblemático de la avenida Diagonal. Sus intereses económicos en el Golfo Pérsico podrían facilitar futuros viajes conjuntos, incluso aprovechando las visitas de Cristina a su padre, el rey Juan Carlos, en Abu Dabi. Sería una ironía poética: la hija reencontrándose con el pasado de la mano de un hombre que representa su presente.
La relación ya ha superado la fase de prueba. Lo más significativo: el empresario ha conocido a los cuatro hijos de la infanta. Hace poco, acompañó a Cristina a un partido de balonmano de Pablo en Barcelona. En las gradas compartieron espacio con Juan, Irene y Miguel en una escena totalmente cotidiana: el pabellón deportivo, el frío de la tarde, el entusiasmo por el juego y esa normalidad que, para una familia de la realeza, supone un auténtico lujo.
Chismógrafo
El abogado de Iñaki Urdangarin la lía contando la verdad sobre la Infanta Cristina
David Lozano
No se trató de una presentación formal ni protocolaria, sino de un momento familiar genuino. Los hijos, ya adultos o casi adultos, han acogido con naturalidad esta nueva fase de su madre, permitiéndole caminar hacia adelante sin mirar constantemente atrás.
Hace tiempo que los periodistas Juan Luis Galiacho y Silvia Taulés venían avanzando detalles. Galiacho ya hablaba en 2023 de una "relación consolidada", una vez superados los trámites del divorcio y con el aval del rey emérito. Taulés ha precisado recientemente en Vanitatis que se trata de este empresario cosmopolita, no de los rumores anteriores, y que la conexión lleva años gestándose.
Tras años de exposición mediática, titulares duros y la tormenta del caso Nóos, Cristina ha encontrado calma en Ginebra, donde reside y ha construido una vida alejada del ruido español, en Londres, para ver a Juan e Irene, y en Barcelona, donde alterna su nuevo piso en Pedralbes. Ahora, con esta relación afianzada, la infanta parece haber encontrado un compañero que le aporta estabilidad y compañía sin estridencias.
Un paso valiente hacia la renovación, en una familia que durante demasiado tiempo vivió anclada en el pasado. Cristina avanza, por fin, con serenidad renovada.