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El hijo de la Duquesa Roja se enfrenta a la cárcel por no pagar la herencia a su hermanastra

La batalla judicial por la herencia millonaria de José Leoncio González de Gregorio, esposo de la legendaria de la duques de Medina Sidonia, da un giro dramático y podría acabar con uno de sus hijos entre rejas.

La Duquesa Roja

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David González
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Un juzgado de Soria ha decidido abrir juicio oral contra Leoncio González de Gregorio y Medina Sidonia, el hijo mayor del aristócrata fallecido, por un presunto delito de alzamiento de bienes. El magistrado considera que existen indicios suficientes de que este noble habría ocultado o desviado parte de su patrimonio con el único objetivo de evitar pagar la legítima hereditaria que le corresponde a Rosario Bermudo, la hija biológica reconocida del causante.

La herencia dejada por José Leoncio González de Gregorio al morir en 2008 superaba los 17 millones de euros. Tras más de una década de durísimo litigio, la Audiencia Provincial confirmó la filiación de Rosario Bermudo como hija extramatrimonial del duque consorte, obligando a los herederos a entregarle alrededor de 1,2 millones de euros por su legítima, más intereses y costas.

Tres de los hijos del matrimonio entre González de Gregorio y la Duquesa Roja (Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura) han cumplido, al menos en parte, con lo dictado por la sentencia. Pero Leoncio hijo se resiste: no ha pagado absolutamente nada y, según la defensa de Bermudo, habría urdido un plan para fingir insolvencia mientras conserva el control real de sus bienes.

“Es el único heredero que no ha dado absolutamente nada a Rosario”, denuncia tajante su abogado, Fernando Osuna. “Y no porque no pueda, sino porque ha articulado una estructura para aparentar insolvencia mientras mantiene el control de su patrimonio”.

La querella penal presentada por la defensa ha prosperado y ahora el caso salta a la vía penal con la apertura del juicio oral, tras apreciar el juzgado indicios bastantes de delito.

Fernando Osuna deja claro que esta investigación penal no paraliza la ejecución civil de la herencia. “Hay que dejar algo muy claro: los recursos no paralizan el cumplimiento de la sentencia”, explica. “La ley es muy clara. Rosario tiene derecho a cobrar ya su herencia, con independencia de las maniobras dilatorias que se intenten”.

El juzgado ha sido rotundo: exige pagos en efectivo y rechaza cualquier fórmula alternativa como la entrega de fincas rústicas o bienes difíciles de liquidar. “No se admiten bienes porque eso sería otra forma de retrasar el cobro. El dinero tiene que ingresarse en efectivo”, insiste Osuna.

Rosario Bermudo inició esta cruzada cuando ya había superado los 60 años. Hija de una trabajadora doméstica que mantuvo una relación con el aristócrata en plena época franquista, su vida ha estado marcada por el silencio y las desigualdades sociales. “Estamos hablando de una mujer que ha tenido que esperar décadas para que se reconociera oficialmente quién era su padre”, recuerda su abogado.

Gabriel Medina Sidonia y Rosario Bermudo se abrazan.

Gabriel Medina Sidonia y Rosario Bermudo se abrazan.

La dimensión humana del caso es innegable. “Rosario no ha luchado solo por una herencia, sino por la dignidad de su madre y por su propio reconocimiento como hija”, subraya Osuna. “Eso es algo que algunos herederos nunca han querido entender”.

La paradoja resulta sangrante: “Resulta especialmente llamativo que todo esto ocurra en una familia vinculada a la figura de la Duquesa Roja, que defendió causas sociales y la igualdad”, apunta el letrado. “Y, sin embargo, haya quien se niegue a reconocer los derechos de una hija nacida fuera del matrimonio”.

Riesgo real de cárcel para el aristócrata

Si se acredita la ocultación patrimonial, Leoncio González de Gregorio y Medina Sidonia podría enfrentarse a penas de prisión y elevadas multas económicas, además de tener que saldar de inmediato la deuda hereditaria.

“Esto ya no es una cuestión de familia ni de herencias, es una cuestión de responsabilidad penal”, advierte Osuna. “Nadie está por encima de la ley, tenga el apellido que tenga”.

Fernando Osuna

Fernando OsunaEuropa Press

Mientras tanto, Rosario Bermudo aguarda que este paso judicial acelere el final de una pesadilla que dura más de once años. “Rosario necesita cerrar este capítulo de su vida”, concluye su abogado. “Ha ganado todas las batallas judiciales. Ahora solo falta que se cumplan las sentencias”.

El caso entra en su fase más explosiva: un heredero noble ante un juez penal y una reclamación que, más de una década después, sigue enfrentando poder, linaje y justicia.

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